
A los Dulcísimos Nombres
de Jesús y de María
les pido con devoción
me ayuden en este día
para poder escribir
un caso que ha sucedido
en un pueblo situado
entre montañas y riscos.
En la provincia de León,
de Riaño el partido,
se haya el pueblo de Prioro,
de unos doscientos vecinos.
Presten todos atención
que ya comienzo a escribir
este caso verdadero
que les ha de hacer reír.
El día doce de Agosto,
estando yo en mi taller,
vi un grande alboroto
y vi mucha gente correr.
Al oír tanto alboroto,
sin saber lo que sería,
salí corriendo a la puerta
y pregunté a una vecina.
-"¿Qué es lo que pasa Cristina?,
¿dónde va tanta mujer?",
y me contestó enseguida
-"Asómate aquí y lo ves".
Vuelvo a escape para dentro,
meto en agua la pez
no se pegue la herramienta
si tardo mucho en volver.
Cuando salía de casa.
le oí decir a mi madre:
-"Sube al Bellodedo arriba
a ver si lográis matarle".
Yo al momento eché a correr
al ver que así me apuraban
y con la tía Nicomedes
me he encontrado cara a cara.
Enseguida le pregunté:
-"¿Qué pasa tía Nicomedes,
y dónde van tan armadas
todas aquellas mujeres?".
Porque era cuento de risa
y si prestan atención,
les diré cómo iba armado
todo aquel batallón.
Por ser el mes de Agosto
y estar todos en las eras
salen tras un jabalí,
dicen que está en la Reguera.
Y todos dejan las trillas
y abandonando las eras
salen tras el animal
armados de esta manera.
El tío Basilio del Blanco
con una horca de madera,
con el ánimo resuelto
de clavárselo a la fiera.
Y su cuñada Segunda,
con la cerradura en la mano
sube al Bellodedo arriba
en unión de su cuñado.
Unos con palos de trillos,
otros con horcas de hierro
formaban un batallón
que causaba risa verlo.
El señor Angel vocea,
que es el más entendido en esto,
-"Avisar a los cazadores
Que se pongan en sus puestos".
Cuando pasó el zapatero
el río por el Prado Val,
se ha juntado con Valerio
que también iba hacia allá.
Entonces dice Valerio,
volviendo atrás la mirada,
-"según la gente que viene
no tocaremos a nada".
Porque los del Codijal
van todos en cuadrilla
y también van con ellos
bastantes de Ondivilla.
Se reúne el personal
en el medio el Bellodedo
para ordenar a la gente
y comenzar el ojeo.
Al llegar el zapatero
donde estaba el personal
y ver a la tía Segunda,
que estaba allí muy formal,
en seguida le pregunta
Después de estar todos juntos,
los más ancianos pensaban
organizar el ojeo
para que no se escapara.
Entonces les dice Ambrosio,
que allí presente se hallaba,
-"hay que subir por el canto
y venir todos en ala".
Aurelio, Eloy y Marcelino
van a ponerse a la espera
con escopeta armados
en el alto de la Cantera.
Allí estaban los tres juntos
esperando a que saliera
pues el jabalí ya dije
que se hallaba en la Reguera.
Al comenzar el ojeo
los más ancianos mandaban
avanzar con precaución
para que no se escapara.
Después de estar preparados
para empezar el ojeo,
subieron por la Matiella
Domingo y el zapatero.
La señora Nicomedes
vocea desde las eras
-"sube más arriba Elías
hasta la tierra cimera".
Después de estar preparados
empezamos a avanzar,
sobre todo los mayores
voceaban de verdad.
Ambrosio García dice,
como jefe del ojeo
-"de par que avance Domingo
y Elías el zapatero,
estas cosas hay que hacerlas
Algunos mayores dicen
Siempre se escapará.
Pero Ambrosio les contesta
-"No temáis que no se va,
Marcelino tira bien,
Marcelino desde el puesto
dice a los otros así:
-"No hagáis ningún movimiento
que muy bien nos puede oír''.
Aurelio y Eloy le dicen,
-"no temas que no se va,
lo que nosotros sentimos
si se vuelve para atrás".
-"De que se vuelve para atrás,
eso casi lo dudo
y según viene el ojeo,
es el éxito seguro".
Con bastante lentitud
se continuaba el ojeo
y entonces dice Cristina
a Elías el zapatero:
-"Ten cuidado Elías
-“Pero no es un jabalí,
Parece una jabalina,
porque se le ven las tetas
según hoza la cochina".
Y entonces dice Elías,
que tiene ganas de joba,
-"de ser es un jabalí
se le ven bien las pelotas".
Ambrosio le dice entonces:
-"No entretenerse en hablar
y estar todos preparados
que no vuelva para atrás".
-"Baja para allá Domingo,
les dice el zapatero,
y espantarle para alante
si no me cago de miedo.
Si se vuelve para atrás
y me ve con este palo
me destroza la culera
como a la hija de Gonzalo".
Con muchísima cautela
Domingo se va acercando
y antes de llegar allá
las piernas le van temblando.
Al ver que se pone malo
y que le daban mareos
le preguntaba a Cristina
-"¿Dónde está que no le veo?".
Y Cristina le contesta:
-"Junto a la escoba bajera
si ves que se viene a ti,
te subes a esa salguera".
Se reviste de valor
y se dirige hacia allá,
pálido y desencajado,
pues tiene un miedo cerval.
Y le dice el zapatero,
que siempre ha sido muy pillo,
-"pobre de la tía Toribia
cuando lave el calzoncillo.
Tiene eso de jabalí
lo que yo de copletista,
tiene unos cuernos más grandes
que el novillo del Carlista".
-"Qué va, -le dice Domingo
echándose a reir-,
si se le ven los colmillos
según pace, desde aquí".
-"Anda para alante Domingo
y no seas tan miedoso
sácalo de entre las urces",
Dice animándole Ambrosio.
Al ver que tanto le anima
por fin fue llegando allá
-"¡Ya cayó, ya cayó
vengan todos para acá!".
A la voz de ya cayó
vamos todos corriendo
cuando vimos a Domingo
echando mil juramentos.
Al verle tan enfadado
preguntamos qué le pasa
-"esto no es un jabalí
esto es un chivo con sarna".
Al vernos ya todos juntos
y ver aquella fiera
a puntapiés y empellones
le bajamos a las eras.
Por fiarnos de mujeres
esto nos vino a pasar,
las ganas de comer carne
les ha hecho delirar.
En el medio del Bellodedo
se reúne el personal
y a María la decimos:
-"no nos fastidiaréis más".
Y menos mal que Nemesio
no nos quiso demandar
por maltratar aquel bicho
que era de su propiedad.
El miedo que hemos pasado
no se puede imaginar
porque hasta los más valientes
se han debido de cagar.
Qué olor será el que se nota,
se pregunta el personal
y el zapatero les dice:
-"A colonia natural".
A los siete u ocho días
esto todo se ha aclarado,
el río del Codijal
bajaba muy enlodado.
El autor de este papel,
si queréis saber quién es,
que vayan al Codijal
y le hablarán en el taller.
En la calle los Zorruscos,
número tapado con barro,
piso principal izquierda,
junto a casa del tío Romualdo.
Ahora el humilde poeta
un consejo dará a todos,
no beban agua en el río
porque sabe mucho a lodo.