
Estas irónicas rimas fueron compuestas por las mellizas Fe y Caridad Prieto Domínguez, junto con otros colaboradores de Villafrea de la Reina.
Sagrada Virgen del Carmen,
venerable donde quiera
dadme luz para explicar
la cacería de una fiera.
El día 15 de Diciembre
a las 9 de la mañana
en Villafrea se presentan
los cazadores de fama.
Son los chicos de la Villa,
los que tanto madrugaban,
para ir a buscar al oso,
a los de Villafrea llamaban,
Pedro, Evaristo y Abundio
a la carrera marcharon
y en llegando a la collada,
la pista del oso hallaron;
fueron siguiendo la huella,
que el animal les marcaba
y en llegando a las Calares,
con los otros se encontraban;
allí se dieron la mano,
como buenos camaradas,
para echar el cerco al oso
que en el Gedo se encontraba.
Se dividen en parejas,
que D. Celestino manda,
cada uno a ocupar su puesto
al momento se marchaban.
El señor Alberto y Dimas
lo encontraron en la cama,
como le tuvieron miedo
le dejaron que marchara;
luego le tiraron un tiro,
que al oso nada asustara;
con grande calma se fue,
donde otros dos se encontraban;
eran Evaristo y Pedro,
que en su puesto se encontraban
para matar a la fiera,
que ahora se les presentaba.
Pedro le dice a Evaristo:
-Como muy buenos amigos
te cedo la preferencia,
puedes tirarle un tiro.
Evaristo le contesta:
-Tírale tu buen amigo,
pero no me desampares,
que yo me doy por comido.
Al volver Pedro la cara
a Evaristo vio llorar:
-¡Oh glorioso San Antonio!
ten de nosotros piedad.
El oso compadecido
de ese par de macabeos,
se marchó muerto de risa
donde están Tito y Marcelo;
Tito como ya temblaba,
al otro mandó tirar
y Marcelo le contesta:
-deja que se acerque mas,
puso la rodilla en tierra
y al pecho gradúa la bala,
como le temblaba el pulso
en una uña le daba;
el oso herido de muerte
dando bramidos se alzaba
y este bravo cazador
con valentía sacó un hacha,
el oso lleno de miedo,
huyendo a su paso marchaba.
Tito enjugando los ojos
de alegría ya bailaba,
le siguen los cazadores
por ver si el oso asomaba
y debajo de una escoba
Abundio y Gil se encontraban,
los compañeros les dicen:
-Que hacéis ahí majaderos.
Abundio dice que nada
Gil dice: -tenemos miedo.
Ciriaco dice a Mariano,
que a él mareos le daban;
cayó sobre la escopeta
y le rompió la culata.
En esta segunda parte
señores voy a explicar
lo que se reiría el oso
cuando logró escapar,
cruzó por Arbolande
y con Fidel se encontró,
y el pobre al verle venir
se le mudó la color.
En el alto Valdeprao,
otros tres se encontraban
Telmo, Santiago y Laureano,
que en un pino se encaramaban.
Santiago que guipó el oso
en escarpines bajaba
y se vino a refugiar
donde el Sr. Telmo estaba.
Laureano no podía hablar
Santiago no respiraba
y el señor Telmo decía:
-Compañeros ¿qué os pasa?
En la cacería señores
solo resulta un herido
con la cabeza echa cachos,
que se llamaba Argimiro.
El oso ya se marchó,
los cazadores quedaron.
Dios quiera que no vuelva otro
porque el jabón es muy caro.
Estos señores lectores,
nos tienen que perdonar
por las faltas que aquí vean,
pues no hemos ido a estudiar.