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LOS HÓRREOS (I)

 

Texto y fotos: Miguel Valladares Álvarez

Hórreos de Prioro.
Hórreos de Prioro.

El polaco E. Frankowsky presentó en 1918 un trabajo, quizá el más profundo, acerca de los Hórreos en la Península Ibérica; recoge sus diversos nombres y formas dependiendo de la localidad: hórreo, orro, garaixe, garai, espigueiro, canastro, palleiro etc. Se extendía entonces por Galicia, Asturias, norte de las provincias de León y Palencia, en el norte de Portugal hasta la ribera izquierda del Duero; apenas quedaban restos en el País Vasco, y ya los da por desaparecidos en Santander. Para este autor los hórreos son restos de construcciones palafíticas, reminiscencias de otras épocas arcaizantes, idea nada descabellada.

El hórreo aparece ya mencionado en el norte de Hispania en época romana, autores como Marco Terencio Varrón (116-27 a. C.), Plinio el Viejo o el gaditano Columela, que escribieron sus obras en el transcurso del siglo I se refieren a él en sus escritos.

La primera mención relativa al hórreo la encontramos en el mencionado Varrón quien en el siglo I a. C. estuvo en Hispania al frente del ejército de los hijos de Pompeyo en su lucha contra Julio César. Lo denomina granaria sublimia: “Otros construyen en sus campos unos graneros suspendidos sobre el suelo, como en Hispania Citerior y algunas comarcas de la Apulia. Estos graneros se ventilan no sólo por el aire que penetra por los lados, a través de las ventanas, sino también por el que corre por debajo del piso de los mismos”.

Plinio en su obra Historia Natural acabada hacía el año 77, denomina con el nombre de horreum a una construcción maciza fabricada a partir de ladrillos gruesos, contaba con una abertura superior por la cual se echaba el grano; en cambio a la estructura ligera de madera apoyada sobre vigas las denomina granarium, al igual que Varrón.

Hórreo de Prioro de tablones ensamblados.
Hórreo de Prioro de tablones ensamblados.

La primera noticia del hórreo en la comarca de Riaño que he encontrado data del 4 de marzo del año 1.046, se trata de un documento relativo a una donación que afecta a las villas Fervenzosa y Riaño, en ella se especifica que entre las heredades de la donante además de sus casas estaban sus hórreos.

Ninguna de las anteriores menciones del hórreo lo describe propiamente. Julio Caro Baroja rescata esta antigua descripción del hórreo del siglo XVI que, además tiene por una de las más antiguas: “Vsase aun en Asturias esta manera de texido, pues vemos algunos graneros, que llaman Orrios, hechos de barretones, texidos con varas, tan firmes, y seguras, que aunque están encima de quatro palos, expuestos a los ayres, y tempestades, y cargados de pan, y otras cosas, lo sufren todo sin hazer vicio”.

LOS HÓRREOS DE LA MONTAÑA

Todos los hórreos están suspendidos sobre los pegollos, los hay de piedra y de madera, en ambos casos son de forma cuadrangular y van estrechándose hacía arriba, generalmente todos sobrepasan los 1,30 metros de altura, llegando a los dos metros en otros casos, los pegollos de madera tienen sus esquinas biseladas hasta más de media altura.

Los pegollos descansan sobre basas, piedras que evitan que estén en contacto con la humedad del suelo en el caso de los de madera, además en general aumentan la superficie de apoyo. Sobre los pegollos descansan los torna-ratos, piedras planas, algunas circulares, de poco grosor y de mayor área que la cabeza del pegollo, evitan que ratones y otros animales puedan trepar y tener acceso al interior del hórreo.

Sobre los torna-ratos se asientan cuatro gruesas vigas de madera ensambladas, que forman la base de la estructura del hórreo, esta base presenta unas veces planta cuadrada y otras rectangular; las puntas de estas vigas sobresalen hacía el exterior entre 20 y 50 centímetros. Sobre este básico armazón se levantan perpendicularmente sobre sus esquinas los pilares del edificio, estos ayudados por otros colocados entre los vanos y, los que sirven para fijar la puerta sirven de base a la estructura del tejado.

Los tejados están tanto a cuatro aguadas como a dos, todos están cubiertos por teja y cuentan con un alero suficiente para salvaguardar las paredes.

Las paredes del hórreo al igual que el piso están formadas por anchos tablones, en las paredes el tablazón esta colocado tanto horizontal como verticalmente entre los pilares.

Algunos disponen de más de una puerta de acceso, lo que hace suponer la existencia de divisiones interiores. Para acceder a ellos disponen de una escalera, la meseta de la escalera se queda unos 50 centímetros más baja que el piso del hórreo con el fin de evitar el acceso al hórreo a través de las escaleras de los roedores y otras alimañas. Para acceder al interior del hórreo se ha de pasar desde la meseta de la escalera a una especie de repisa de tabla llamada tenovia, está va colocada de pegollo a pegollo en el frente de la puerta.

EL HÓRREO EN PRIORO

En la actualidad existen en el pueblo de Prioro 13 hórreos; cinco de ellos son de reciente ubicación. Excepto estos cinco, todos están situados en los antojanos próximos a las casas de sus propietarios.

Hórreo de Oseja de Sajambre con los priegos para colgar y secar las mazorcas
Hórreo de Oseja de Sajambre con los priegos
para colgar y secar las mazorcas.

Tan solo uno de ellos posee seis pegollos, dos hórreos lo hacen sobre cinco, y los demás lo hacen sobre cuatro pilares, aunque hay alguno apuntalado.

Es particularmente exclusivo de los hórreos de Prioro la escalera de acceso al interior, está construida a partir de un enorme tronco labrado a modo de peldaños que acaba en una marcada meseta, descansa su punto alto sobre otro grueso pilar también de madera. Tan solo cuenta con una tenovia, que se encuentra en el frontal de una única puerta.

Las techumbres de los hórreos de Prioro son a cuatro aguadas a excepción de uno que lo hace a dos, además este último presenta alguna diferencia más; de reciente construcción en los aledaños del ayuntamiento carece de los pilares que sustentan el tejado, los tablones de las paredes están ensamblados en sus encuentros, y es sobre los angulos de estos encuentros sobre la que se sustenta la estructura del tejado.

EL HÓRREO EN SAJAMBRE

El catastro llevado a cabo por el Marques de Ensenada y acabado en torno al año 1752 nos da cuenta de 65 hórreos que por entonces había en todo el valle de Sajambre. En la actualidad su número a decrecido a menos de la mitad. En Oseja de Sajambre existen actualmente 20 hórreos, dos de ellos están en muy mal estado, uno ha perdido su techumbre y su piso, quedando sólo el armazón, el otro esta medio comido por la vegetación y en claro estado de desuso y abandono.

El número de pegollos varia de unos hórreos a otros; hay 10 con cuatro, 6 con seis y cuatro hórreos tienen 9, sin que por esto se puedan considerar paneras. Tres cuentan con sus bajos tabicados para su mayor aprovechamiento. Predominan los pegollos de madera, tan solo hay dos que los tienen de piedra, y otro que los tiene hechos de ladrillo entremezclado con alguno de madera.

Panera de Ribota.
Panera de Ribota.

Las plantas tienen forma cuadrangular en 16 de los hórreos y los 4 restantes son rectangulares. Tan sólo en uno de ellos se puede apreciar una estrecha tenovia en cada cara del edificio a modo de balconera, lo rodea un pasamanos sujetado a los apoyos verticales del alero.

En cuanto a los tejados hay 8 a dos aguadas y 11 de cuatro, todos disponen de amplios aleros, algunos de ellos con apoyos desde el armazón a los exteriores del alero.

Si de los hórreos de Prioro destacamos sus escaleras de acceso, del valle de Sajambre llama la atención la tablazón de las paredes, en todos los casos estas tablas están colocadas verticalmente y de lado a lado, ocultando incluso los pilares sobre los que se apoyan los sobremuros y los tirantes.

Las escaleras de los hórreos de Oseja son de piedra, algunas están muy deterioradas y en otros casos ya ni existen, lo que indica su escasa utilización.

Del resto del valle de Sajambre sólo quedan hórreos en el barrio de abajo de Ribota y en Pio. En Pio sólo queda uno de planta cuadrada, tiene cuatro pegollos de madera y su bajo tapiado es utilizado como garaje; su techumbre es a cuatro aguadas.

En Ribota quedan actualmente tres hórreos y una panera. Uno de los hórreos tiene cuatro pegollos, un segundo cuenta con seis, en ambos casos de madera, mientras el tercero cuenta ya con pilares de ladrillo. Este último cuenta además con una balconada perimetral cubierta también por el alero. El tejado es un caso a dos aguadas, los dos restantes a cuatro.

La panera está construida sobre el tejado plano de otro edificio, cuenta con ocho pegollos de granito con aristas vivas, tiene planta rectangular y una balconada amplia y con un llamativo balaustre que la rodea. Su tejado es a cuatro aguadas.

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