EL RÍO CARES
     
Pocos ríos disfrutan de la fama y del reconocimiento internacional del río Cares.
La garganta que forma al introducirse entre los dos macizos principales de Los Picos de Europa, el Central (Los Urrieles) y el Occidental (Cornión), es una de las zonas de montaña más visitadas de España, representando el principal punto de afluencia turística de nuestra comarca.
Pero el Río Cares es mucho más que la “Garganta Divina”. Es la principal vía de drenaje de las aguas del Valle de Valdeón, conduciéndolas primero al Deva y posteriormente al Mar Cantábrico, ya que el Cares, junto con el Sella, son los dos únicos ríos principales de nuestra comarca y de la provincia de León que pertenecen a la Cuenca Cantábrica, Pero vayamos a sus
Primer tramo de la Ruta del Cares.
comienzos: El Río Cares comienza a tomar forma en los puertos de Freñana, a más de 1.700 metros sobre el nivel del mar, siendo como todos nuestros ríos al principio, un pequeño cauce de agua que baja rápidamente por las vallejas. Pronto recibirá las aguas de los arroyos Cable y Anzo a su derecha y Guayes, Raicedo y Argoya a su izquierda, además de múltiples riegas de menor caudal. Aquí el Cares ya tiene entidad suficiente para presentarse en Caldevilla, primer pueblo que atraviesa dejándolo a su derecha. Inmediatamente discurre al lado de Soto, pueblo que deja a la izquierda, no sin antes haber tenido la oportunidad de mover las muelas de dos molinos de grano, ahora en desuso pero en periodo de restauración, situados entre los dos pueblos mencionados.
Entrando en el desfiladero del Cares o "Garganta Divina".
Llega el Cares a Posada, donde se desvía un poco para esperar las aguas del Río Serenal (o Arenal para algunos) que viene de recoger las de Pandetrave, atravesando Santa Marina y Prada y aportando una gran cantidad del agua que a partir de ahora llevará el caudaloso Cares. Pero no le durará mucho tiempo la alegría al río. Unos metros más abajo, en la
  El puente de los Rebecos cruzando el río Cares.
Vega de Boyán y tras dejar a un lado la antigua casa de la luz de El Pombero, el Cares es domado mediante un muro de hormigón y obligado en la mansedumbre de un pequeño y normalmente sucio embalse, a donar la mayor parte de sus aguas a un canal subterráneo que, sin perder altura, pasará por encima del pueblo de Cordiñanes para después precipitar el líquido por unas tuberías de presión sobre dos turbinas de casi cinco Megavatios cada una situadas en Fresnedo, doscientos metros más abajo. Es en este punto donde el Cares genera sus primeros beneficios económicos para terceros, contabilizados en esta ocasión por la empresa Navarro S.A.y que serán evacuados del valle por cable monte arriba, pasando al lado de su propio nacimiento.
Mientras, entre la presa y el aliviadero de las turbinas, el Cares apenas si recibe caudales de importancia. La fuente de Las Museas, la Riega de la Hoz y las aguas provenientes de Los Toyos y de Pambuches, cuando hay, apenas si son suficientes para mantener un caudal continuo en las épocas de escasez.
El Cares pasando por corona en otoño.
Pasa el río por debajo de Cordiñanes, donde también se ubica un molino que difícilmente podría captar las aguas del río actualmente, tanto por el desnivel que se salva como por el escaso caudal que circula en época de molienda.
Cuando las aguas del canal son devueltas al Cares, el río vuelve a ufanarse de su caudal y atraviesa el Monte Corona buscando las clarísimas aguas del Río Peguera que recibe en Santiján, dando frescor a un lugar donde el Cares seguramente fue testigo de la coronación de Pelayo como primer Rey de España en el comienzo de La Reconquista y quedando listo para acometer los tramos más abruptos ...
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