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EL HÓRREO 3ª PARTE

 

Texto: Miguel Valladares Álvarez

Hórreo de Lario.
Hórreo de Lario.

En el Catastro del Marqués de Ensenada, elaborado allá por el año 1752, aparecen recogidos un número cercano al millar de hórreos en el ámbito de la Montaña. Actualmente su número ha descendido hasta los 138. Exceptuando Valdeón que aún conserva 83 hórreos, en los demás valles han ido desapareciendo.

Hórreo de Maraña.
Hórreo de Maraña.

En septiembre de 1895 nos visita el naturalista alemán Hans Gadow, quien tras pasearse por el valle de Tierra de la Reina se hospeda durante algunos días en Riaño, en la posada del tío Rafael. Le llaman la atención, al igual que a su guía Miguel, un lebaniego de Potes, los hórreos que encuentran en la plaza de Riaño: Hacía el centro del cuadrado hay varias construcciones peculiares que merecen especial descripción. Estos depósitos de grano diseminados por el pueblo se encuentran siempre a cierta distancia de la casa o granja a la que pertenecen. El cuerpo del edificio descansa sobre cuatro troncos o piedras de unos cuatro o cinco pies de alto. En el extremo superior de estos postes hay anchas lajas de piedra que impiden el paso a ratones y otras alimañas… Miguel que conocía bien su nativa Liébana, los contempla asombrado.

Los hórreos siempre estuvieron exentos de pagar foro y no siempre estuvieron colocados en los antojanos particulares de las casas, a veces estaban ubicados en terrenos comunales y la reclamación más tarde de este terreno por parte del propietario dio lugar a más de un juicio. En Acebedo, sus Ordenanzas de 1623 ya contemplaban este problema, así en su capítulo 58 ordena y manda que por cuanto algunos vecinos tienen puestos sus horrios en exidos del Concejo y que por tiempo se vendrán a levantar con el suelo en mucho daño y perjuicio de la república, mandamos que dentro de un año de la notificación de este capítulo los quiten de los dichos exidos, y si no los quitaren den de renta al Concejo por cada uno, cada un año, un real y se haga cargo al procurador de sus cuentas.

LOS HÓRREOS DE LA CUENCA DEL ESLA

En los hórreos de Valdeburón así como en Tierra de la Reina, Riaño y resto del Valle del Esla no se distingue ningún rasgo específico ó destacable como en el caso de las escaleras en Prioro o la aparición de nuevos elementos en Valdeón, aunque hay que reseñar que en Verdiago la tablazón de las paredes es coincidente con los de Oseja.

Hórreo de Acebedo.
Hórreo de Acebedo.

VALDEBURÓN

Aún quedan en pie algunos hórreos en Maraña, Acebedo y Lario. En Burón el último hórreo sobrepaso la década de los 60 del siglo XX, en Acebedo recientemente ha sido desmontado otro que, esperemos verle nuevamente en pie en poco tiempo.

En Maraña solo existe un ejemplar, éste es de planta cuadrada y tiene la techumbre a cuatro aguadas. La estructura descansa sobre cuatro pegollos de piedra.

Último hórreo de Burón.
Último hórreo de Burón.
Foto cedida por Maribel Sánchez.

En el pueblo de Acebedo, próximos entre sí, quedan dos llamativos hórreos que presentan además una afinidad total en cuanto a sus formas y materiales, ambas edificaciones se sostienen sobre cuatro pegollos de madera, sus plantas son rectangulares y los tejados, a dos vertientes. Uno de los hórreos tiene una puerta llamativamente tallada.

En Lario también hay dos hórreos, uno de ellos, el que está al pie de la carretera a Tarna, es un pequeño hórreo recientemente rejuvenecido, tiene planta cuadrada y está apoyado sobre cuatro pegollos de madera, la cubierta es a dos aguas. El otro, situado en el interior de la población, presenta un lamentable estado de apatía, se trata de un hórreo de grandes dimensiones con techumbre a cuatro aguadas y está apoyado sobre nueve pilares o pegollos de madera.

Hórreo de Los Espejos de la Reina.
Hórreo de Los Espejos de la Reina.

VALLE DE LA REINA

En El Valle de la Reina también son escasos los hórreos, en la actualidad ya solo los podemos ver en los pueblos de Boca de Huérgano y en los Espejos de la Reina. En Villafrea nos dice el tío Donato que el último hórreo que recuerda es el de Lucas, al lado del puente junto a casa de Nicolás, ya tenía tejado de teja a cuatro aguas. En Barniedo al menos dos alcanzaron el tercer cuarto del siglo XX.

Hórreo de Boca de Huérgano, remozado poco despues de la fotografía.
Hórreo de Boca de Huérgano, remozado poco
después de la fotografía.

En Boca de Huérgano hay actualmente tres hórreos, uno de ellos fue trasladado desde el pueblo inundado de Pedrosa del Rey, una estructura cuadrangular sostenida sobre cuatro pegollos de madera y una cubierta con cuatro vertientes.

Los otros dos tienen una planta rectangular, igualmente cuentan con cuatro pegollos de madera y en cuanto a su tejado ambos lo tienen a dos aguas.

En los Espejos de la Reina son dos los hórreos que continúan alzados, uno en el Barrio de Arriba junto a la iglesia y otro sobriamente reconstruido en el Barrio de Abajo. Ambos hórreos comparten similitudes en las formas, plantas cuadradas, tejado con cuatro pendientes, además las dos estructuras descansan sobre cuatro pegollos de madera.

Hórreo de Riaño, procedente de Besande.

Hórreo de Riaño, procedente de Besande.

Foto. José R. Perez.

RIAÑO Y CARANDE

A mediados del siglo XVIII entre Riaño y La Puerta contaban con 82 hórreos, dos siglos más tarde, mediados del XX, no sobrepasaban la docena. En La Puerta aún se recuerdan los del corral de casa Metrio, otro junto a la casa rectoral, un tercero por bajo de casa Asela en el Barrio Abajo y otro entre la cuadra de Laureano y la casa de Francisco "El Americano" y el de Fidel Rojo junto a la cuadra de Julian e Isolina, este último con techo de paja. En Riaño algunos aún tenían techumbre de paja, podemos mencionar el del tío Gabino en la plaza de los Caídos, el de casa Pachín, el de Florencio frente a casa Argimiro, el de Santos en el Barrio La Espina, el del tío Máximo y el de los González en el Barrio de Arriba, otro tras el antiguo bar Borin, uno más en el Merendero, antigua pista de baile y otro en la huerta de casa Luis Álvarez. En Horcadas tenemos conocimiento de otro en la actual bolera.

Hórreo de Carande.
Hórreo de Carande.

En Riaño hay en la actualidad dos hórreos, uno de ellos fue trasladado desde el pueblo anegado de Salio, y reubicado junto a la Iglesia del Rosario de La Puerta, el otro es un hórreo adquirido en Besande por Antonio González Matorra y esta levantado a media ladera entre las dos plataformas que componen el nuevo núcleo urbano.

Hórreo de Crémenes.
Hórreo de Crémenes.

El primero de ellos es una edificación de planta rectangular apoyada sobre cuatro pegollos de madera de forma piramidal y un metro de altura, sus esquinas están biseladas y sus torna-ratos son gruesas lajas cuadrangulares. La tablazón que conforma las paredes esta colocada horizontalmente y cuenta con solo una puerta. La techumbre a dos vertientes tiene cubierta de teja.

En cuanto al segundo hórreo la única diferencia que presenta, además del tamaño, respecto al anterior es que en este caso la estructura palafítica está izada sobre cuatro toscos pegollos de piedra.

Carande también tiene su hórreo, planta cuadrada con cubierta de teja a dos vertientes. Sus cuatro pegollos son de piedra.

Curiosamente ninguno de los hórreos de Riaño y Carande cuenta en la actualidad con escaleras de acceso.

Hórreo de Carande.
Hórreo de Verdiago.

CRÉMENES Y VERDIAGO

Actualmente ya no encontramos hórreos ni en el valle de Aleón, ni en Las Salas ni en Remolina. Si sabemos que hasta mediados del siglo pasado hubo al menos uno en Ciguera y tres en Las Salas: el de la familia Santiago Tejerina, el de la tía Rosario y el de Toribio Carril; todos ellos tenían pegollos de piedra.

En Crémenes aún queda en pie un hórreo, tiene forma rectangular y esta sostenido por cuatro pegollos de piedra, la tablazón de las paredes esta colocada horizontalmente, cuenta con una sola puerta y dispone para su acceso de unas sólidas escaleras de piedra. La techumbre cubierta de teja tiene la caída en dos vertientes.

En Verdiago queda un hórreo de planta cuadrada y con el tejado a cuatro aguas. La tablazón de las paredes esta colocada verticalmente de manera que, al igual que ya hemos visto en Sajambre, ocultan los pilares sobre los que apoyan los sobremuros. Los cuatro pegollos son de piedra toscamente labrada.

Por último, cerrando el valle, vamos a referirnos al hórreo recientemente instalado en las inmediaciones del cruce de Sabero, se trata de un hórreo de pequeñas dimensiones de planta cuadrada con tejado a cuatro aguas, sostenido sobre cuatro pegollos.

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