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EL PARADOR NACIONAL DE RIAÑO

 

Texto: Marisa Alcalde

Parador de Riaño.

Después de casi cinco años desde la aprobación del proyecto, el 7 de Julio de 1.951 se inaugura oficialmente el Parador de Riaño. A este acto asisten el subsecretario de la Presidencia, D. Pedro Fernández. Valladares; El Director General de Turismo, D. Luis Antonio Bolín, el entonces alcalde de Riaño D. Francisco Conde, el médico D. Fidel y diversas personalidades leonesas. Bendiciendo el edificio el obispo de León.

Era un edificio soberbio, de piedra caliza labrada, sobrio pero con una elegancia inigualable, emplazado estratégicamente para poder observar desde él todo el paisaje.

Fue obra del arquitecto Delgado Ubeda gran aficionado a la montaña y enamorado desde hacía tiempo de estos parajes. Logró llevar a cabo una obra espléndida, clasificada como hotel de lujo, en el que el viajero pudiera disfrutar de las mayores comodidades al tiempo de sentirse en un ambiente cálido y familiar.

Las inclemencias del tiempo así como la importación de materiales a una zona que, en aquellos tiempos (e incluso hoy), se hallaba mal comunicada, hicieron que, no pocas veces, se tuviera que paralizar su construcción. Pese a todo, tras cinco duros años, El Parador Nacional de Riaño pudo abrirse al público y marcó el comienzo de una etapa de esplendor y abundancia para Riaño.

Parador de Riaño.

Las obras del Parador Nacional de Turismo de Riaño situado a una altitud de 1167 metros y ubicado en el paraje de La Puerta, en el término municipal de Riaño, dieron inicio con el levantamiento topográfico un 6 de abril de 1945, bajo la dirección del arquitecto Delgado Úbeda. Para estos primeros trabajos fueron contratados Pedro Álvarez y Fortunato Domínguez vecinos de La Puerta.

Parador de Riaño.

Para la ejecución del proyecto se tuvieron que expropiar los terrenos sobre los que se iba a levantar el Parador. Dichos terrenos, que habían servido anteriormente para la obtención de materia prima a una tejera, pertenecían a la tía Martina que, aunque nacida en La Puerta, estaba casada y residía en el cercano Escaro, a las hermanas Petra y Macaria naturales y vecinas de La Puerta conocidas también como "las Magdalenas" y al tío Elías de Riaño, hombre que se negó rotundamente a firmar la conformidad de la expropiación de sus fincas, lo que le impidió cobrarlas. Años más tarde, cuando la Administración llevó a cabo la expropiación forzosa originada por la construcción del embalse de Riaño, los vecinos afectados, recordando lo que le había pasado a este hombre, firmaron sin ofrecer la menor resistencia.

Salón del Parador de Riaño.

Las excavaciones de las zanjas para la cimentación comenzaron a partir de julio del mismo año. Dichas zanjas, que en algunos casos sobrepasaban los dos metros de profundidad, fueron enteramente excavadas a pico y pala. Para su relleno, llevado a cabo con hormigón ciclópeo, se contrató a Francisco Pedrosa "el Chato" también vecino de La Puerta que puso al servicio de esta obra su pareja de vacas y el carro para acarrear la piedra y los demás materiales necesarios. Para realizar esta labor fueron contratados algunos vecinos del mismo pueblo como el tío Celestino, Nemesio Valladares y Teodoro, además de los hermanos Arsenio y Emiliano Sierra, vecinos de Riaño, a los que con el paso de los días fueron uniéndose gentes de los pueblos de alrededor Riaño, Escaro, Anciles, Pedrosa etc.

Parador de Riaño.

Para el alzado, se contrató mano de obra especializada; hubo encofradores de las Vascongadas; albañiles de Madrid; se contrataron canteros y labrantes de origen portugués, yesistas salmantinos como Evaristo Hernández, mientras que el personal menos cualificado siguió siendo de la comarca. Mencionar entre estos labrantes a Luis Herranz, que casó en Riaño con una hija de la tía Aurora, y Ginés, cuñado del difunto Mones, que labró las bolas que adornaban las escaleras y terraza del Parador así como las bolas del monumento erigido en la Plaza de Los Caídos de Riaño.

Los materiales básicos, excepto el cemento y la pizarra (utilizada ésta para la cubierta), eran de la zona. Los áridos, arena y grijo, procedían del Soto de La Puerta, el Sotiquín. La piedra caliza de la fachada fue extraída de una cantera situada en Riaño, en el camino de la Arvenzosa, siendo transportada por un camión del Parque Móvil del Ministerio de Palencia, cuyo conductor estaba de pensión en casa de la tía Justa Diez Canal. El mármol que se utilizó provenía de la cantera de Besande.

Habitación del Parador de Riaño.

El cemento venía desde Mataporquera (Palencia), llegaba por tren a Cistierna y se almacenaba provisionalmente en unas naves próximas a la actual gasolinera, desde allí era transportado en camión a la obra.

Toda la madera que se utilizó procedía de Santander.

La Traída del agua corriente al parador tuvo dos fases, en la primera captación se aprovecho la Fuente de la Valleja Honda, bajo el Pinar de La Puerta, siendo insuficiente su aportación se la unió una segunda captación y conducción de agua desde la Fuente de Mostablao en Los Casares, valle de Hormas, la excavación de la zanja fue llevada a cabo igualmente por el ya mencionado Francisco "el Chato".

La corriente eléctrica procedente de la central de Pío, fue enganchada en Saguas y llevada su línea hasta un transformador colocado en el camino de Solachoza, al lado de la obra del Parador.

Cabecero de cama del Parador de Riaño.

Las aguas residuales iban directamente al arroyo de San José que corría por Puntaniella y desembocaba en la Presa de Vildeo.

El resultado final fue una edificación con dos plantas bajo tierra, planta baja y dos alturas más, la última de ellas abuhardillada. En la planta inferior estaba situada la cochera, sobre la que había una gran terraza. Contaba esta planta con habitaciones para chóferes y mecánicos, además disponía de foso y lavadero para coches. Sobre ésta estaba la planta de calderas, lavaderos, así como las habitaciones del servicio femenino. En la planta baja, a la que se accedía por dos grandes escalinatas que conducían a terrazas y a unas amplias galerías, estaban ubicadas la recepción, las cocinas, los salones y el comedor. En las plantas una y dos estaban, además de las 31 habitaciones de las que disponía, la vivienda del director y las habitaciones del personal masculino.

Vistas desde Parador de Riaño.

Los comedores eran amplios y luminosos. Los salones acogedores, con chimenea y grandes butacones. Las habitaciones tanto las sencillas como las individuales e, incluso la gran suite, grandes y con mucha luz, estaban amuebladas con regias camas de madera de castaño torneada.

El personal que lo atendía estaba compuesto por unas 30 personas, la mano de obra especializada procedía de fuera mientras que el servicio en general pertenecía a los pueblos limítrofes.

Terraza del Parador de Riaño.

Hasta el año 1960 o 1961 permaneció abierto durante todo el año, a partir de entonces y debido a la falta de medios para mantener las vías de comunicación abiertas, se optó por cerrar a partir de octubre. Toda la plantilla, excepto mantenimiento era trasladado a otros Paradores que permanecían abiertos, (Santa María de la Cabeza, Pajares, Aranda de Duero o Villafranca del Bierzo).

Hubo algunas temporadas en las que se abrió durante Semana Santa, pero los últimos años sólo permanecía abierto de junio a octubre, Su ocupación era total durante estos meses. Se cerró definitivamente en el año 1969.

A su cierre, se trasladaron todos los bienes muebles a distintos Paradores de otras provincias (Cervera, Ciudad Rodrigo, Benavente).

Debemos mencionar entre otras, a la familia de Arsenio Macho González que nos ha proporcionado mucha de la información que tenemos ya que, tanto él como siete se sus ocho hijos, trabajaron en el Parador de Riaño hasta su clausura. Este, en un principio, fue contratado como buen ebanista que era, después, se ocupó del mantenimiento junto a Evaristo Hernández hasta su jubilación. Sus hijos siguieron trabajando en otros paradores.

Parador de Riaño.

El Ayuntamiento de Riaño no tuvo nunca competencias con respecto al Parador. Este dependía del Ministerio de Información y Turismo, creado en el año 1.951. Cuando la CHD llevó a cabo la expropiación forzosa, se firmó un documento entre las dos partes según el cual, se condonaba la deuda con la condición de que dicho Parador fuera nuevamente edificado a imagen y semejanza 50 metros por encima de la cota del embalse. .

Existen dos documentos, uno está en poder de CHD y el otro se conserva en los archivos del Ministerio de Turismo.

Entre la gente famosa que visitó el Parador se encuentran Franco, algunos de sus ministros, el Rey Balduino y su esposa Fabiola y la Duquesa de Alba.

Así lo describía un folleto escrito en francés del que, desgraciadamente, ha llegado a nuestras manos una mala fotocopia de la que hemos extraído estas imágenes. Ya que no hemos conseguido hallar mejor información al respecto, consideramos que, a título de documento histórico, tienen cierta relevancia.

"El Parador Nacional de Riaño está situado a dos Km. del pueblo del mismo nombre, sobre un alto desde donde se divisa un panorama excepcional. El edificio está construido especialmente para la hostelería. Tiene 36 habitaciones con cuarto de baño, de las cuales 25 son de dos camas. También tiene dos cuartos de baño comunes, agua caliente, calefacción central, teléfono y garaje.

Se encuentra a 98 Km. de León; a 134 de Oviedo, por el Puerto de Pontón; a 134 de Santillana del Mar por el Puerto de San Glorio; a 168 de Santander por la misma ruta y a 77 de Espinama.

Llegando a Cistierna, el paisaje va perdiendo la monotonía y la desnudez de las tierras de Castilla. Se van dejando atrás los campos desnudos, las líneas rectas, los horizontes secos. Toda la austeridad de los paisajes castellanos queda eclipsada para encontrarse con un decorado bien distinto, estos paisajes se van convirtiendo en generosos, verdes y suaves: Parecen sonreír. La llanura va perdiendo esa clase de impasibilidad que marca siempre a una tierra inaccidentada, el suelo va llenándose de ondulaciones y de una vegetación abundante y grácil.

El paisaje de nuestra tierra no tiene ni la gravedad ni la desnudez de la tierra de Castilla pero tampoco el verde ni la humedad provocada por las copiosas lluvias de Asturias o Galicia. Nuestro paisaje es rico y variado uno de los más bellos de España.

La Montaña de Riaño ofrece una de las más bellas perspectivas en cuanto a valles y cumbres que se muestran sin que su belleza natural quede estropeada por el humo de las fábricas o por las superestructuras de las minas.

Ante el alma del viajero la naturaleza aparece con toda su impresionante grandeza , con su alta desnudez.Y a este respecto, el Parador Nacional, situado en medio de esta naturaleza, constituye un punto de vista ideal y un magnífico centro de excursiones hacia la región que ofrece al turista los mejores panoramas de la provincia. Desde el Parador se puede ir a ver el desfiladero de los Beyos -en la ruta de Cangas de Onis y Covadonga- y, pasando por el Valle de Burón y el Puerto de Tarna, los paisajes de Asturias.

Igualmente de cerca están los Picos de Europa, macizo montañoso de una inolvidable grandeza. Los valles de Oseja de Sajambre, todavía en tierras de León, dejan también un recuerdo imborrable con su carretera de audaz trazado. La audacia y la belleza de esta carretera son traducidos en el elogio que un geógrafo francés, M. Paul Labrouche, ha hecho de esta sorprendente obra de arte: "El Desfiladero del Sella es el más escarpado y el más imponente de los desfiladeros famosos. Pierre Lis y Saint-Georges, en los Pirineos de l`Aude; el Fier en Saboya y el Paisaje Maldito de Grisons, el Chifa en el Atlas, la grieta de Kha-koueta en el valle de Soul, y la calle del infierno en Lys solamente pueden dar una pequeña imagen de la fantástica grieta por la que los ingenieros españoles han conseguido hacer pasar una carretera." Para conocer todos estos paisajes, el Parador Nacional de Riaño constituye un incomparable punto de partida.

La caza mayor, la caza menor y la pesca abundan en los alrededores del hotel.

Las carreteras de Asturias, Santander y Palencia convergen hacia Riaño. Los elevados puertos de San Glorio, Pontón y Tarna, arrojan hacia esta localidad el agua de los ríos Buyones, Retuerto y Yuso que, unidos forman el Esla, éste es aprisionado en los impresionantes desfiladeros que no abandonará hasta entrar en tierras de Cistierna.

En las aguas de estos ríos y en las de cursos menos importantes, igualmente de Riaño, el pescador encuentra una gran abundancia de truchas.

En la comarca hay también perdices grises. En cuanto a la caza mayor, en la Sierra de Hormas viven el jabalí, el corzo y el urogallo.

Riaño es un admirable terreno para la práctica de deportes de invierno; sus cimas cubiertas de nieve y sus anchos valles permiten entregarse en las mejores condiciones al ski y al alpinismo".

Cuélebre Binario