Cabecera Revista Comarcal

PLAZA DE TOROS DE RIAÑO

 

Texto: César Miguel Rodríguez González

Cartel de la corrida de toros de Riaño de 1969.
Cartel cedido por Jaime Penas.

Aún siendo León, y más concretamente la montaña oriental, ancestral tierra de ganaderos aunque de ganado manso, no existe en la actualidad en esta provincia una firme tradición taurina, si se exceptúan algunas zonas del sur de la provincia, la misma capital, teniendo en el coso de "El Parque" una de las Plazas más bonitas de España no tiene tampoco excesivamente arraigada la afición.

Si bien tampoco es León tierra donde proliferen los toreros, sí ha tenido diestros de contrastada calidad, José Alvarez "Joselito", el montañés Gonzalo Largo "Gonzalillo", el berciano "Julio Norte" y en la actualidad "Javier Castaño" son algunos de sus más fieles exponentes.

Es lógico que no existiera esta tradición ya que nuestra tierra por su orografía y condiciones mesológicas hacen prácticamente inviable la cría de este bovino de bella estampa, como demuestra el hecho de que en todo el norte de la comunidad autonómica solo existe una ganadería brava de primera categoría en Ontomín (Burgos) en pleno Páramo de Masa propiedad del ganadero Antonio Bañuelos, reses que pastan en la finca de "La Cabañuela". Esta circunstancia hace que no exista un contacto directo con este tipo de ganado, ni se disponga de infraestructuras para fomentar dicha afición, lejos de las posibilidades que ofrece el Campo Charro o las Marismas del Guadalquivir, cuna por excelencia del toro bravo.

En contraste con lo anteriormente mencionado, en la Montaña Oriental Leonesa hubo hace años una gran tradición taurina, teniendo su epicentro en Riaño donde se llevaron a cabo festejos taurinos durante varios años coincidiendo con la celebración de las Fiestas Patronales de Ntra. Sra. de Quintanilla. Y es que en Riaño había una gran afición a los toros; la gente estaba muy documentada en el tema, se hablaba de las faenas de los toreros y rejoneadores de la época, se asistía puntualmente a la retransmisión de las corridas por televisión. Así mismo se trasladaban numerosos grupos de personas para ver los festejos que se celebraban en León, recuerdo por ejemplo cuando Manuel Benítez "El Cordobés" vino a torear a ésta ciudad, la gran representación de ésta montaña que se desplazó a la capital para seguir en directo las evoluciones del maestro de Palma del Río.

Esta escena se repetía en Riaño las tardes de toros, donde ya las vísperas se vivía con intensidad la celebración del festejo y el mismo día a primera hora de la tarde se observaba el éxodo hacia la plaza abreviando incluso la tradicional comida familiar del día de Quintanilla, acompañando a la Reina de las Fiestas y Damas de Honor quienes eran conducidas hasta la plaza en una carroza de caballos perfectamente engalanada para la ocasión. Ya en los alrededores de la plaza se formaban largas colas para adquirir las entradas cosa que no siempre era fácil, hechos que demuestran la afición existente en la montaña a la fiesta taurina.

LAS PLAZAS

Plaza de toros de Riaño.
Plaza de toros de Riaño.

Oí comentar a mis antepasados que ya hace décadas en La Plaza de Los Caídos los mozos de la época habían improvisado una plaza de toros con carros donde intentaron torear alguna res procedente de Avila, que unos tratantes de Riaño mercaron en aquellas tierras. Pero fue durante la década de los 50 y primeros de los 60 cuando se celebraron festejos taurinos en Riaño comenzando en la plaza de "El Patio de las Escuelas", plaza portátil construida de madera, de forma rectangular como la de Sta. Cruz de Mudela en Ciudad Real (una de las más antiguas de España), no importaba la forma del ruedo para la correcta practica de la lidia si se tiene en cuenta que tampoco la Maestranza de Sevilla (plaza más bonita del mundo) ni el Coliseum de Nimes (Francia) son perfectamente Circulares.

Anuncio de una novillada.
Anuncio de una novillada.

Pero era tanta la afición existente, que fue a mediados de los años 60 cuando se construyera la "Plaza de El Campo de San Miguel" ya oficial de tercera categoría, donde se celebrasen festejos hasta 1972 plaza ya fija construida de madera. Sería en el coso "Sanmiguelino" donde la tauromaquia cogería su máximo esplendor en Riaño.

Esta plaza contaba con un aforo aproximado de 3.500 localidades, parte de ellas de píe, lejos de las 40.000 que tiene "La Monumental de México" (plaza más grande del mundo), era muy frecuente que se agotasen las entradas por lo que en ocasiones para ver las evoluciones en el ruedo, era necesario subirse a la cuesta del pinar ante la prohibición de Recaredo Martínez y Elí de Lario que en su calidad de guardas de monte y por prescripción de las autoridades locales, prohibían permanecer en dicho lugar durante la celebración del festejo.

Cumplía todos los requisitos de la normativa taurina de aquella época, disponía de palco presidencial, figura que ostentaba el alcalde de la localidad Francisco Conde, flanqueado por el asesor veterinario titular de la plaza Pedro Casas y los titulares de los juzgados locales, contaba también con la figura de puntillero tarea que desempeñaba Luis Burón "Matuto", disponiendo así mismo de burladeros reglamentarios y de tribuna para la banda de música, reina de fiestas y damas de honor, situado sobre la puerta grande.

Los servicios sanitarios corrían a cargo del los titulares de la localidad, Zósimo Fdez. y Ramiro Villarroel que ese día también estaba a disposición de su público. Unas dependencias que de las que ésta plaza carecía, era los corrales y la capilla, la cual echan mucho en falta los toreros, donde rezan en los prolegómenos de la lidia invocando a su virgen preferida, Gonzalo a la de El Camino, Julio a la de La Vega, Adrián a la Esperanza de Triana, etc. Su ruedo, ya de forma circular como el de la plaza de "Las Ventas" (plaza más importante del mundo), su suelo en lugar de ser de alvero estaba cubierto del tupido y alfombroso césped del Campo de San Miguel.

LOS TOREROS

Fueron varios los toreros que actuaron en Riaño, el leones José Alvarez "Joselito", los madrileños "Joselito Navarro", "Rafael Rivero" y "Julián Mezquita", el colombiano Juan Ruiz "Caleño", los andaluces Joaquín Pereira "Joaquinillo", Adrián Ramos "Agujetas" y Rubén Díaz "Inclusero", el montañés Gonzalo Largo "Gonzalillo", el avulense "Julio Robles" y la rejoneadora "Antoñita Linares".

ANTOÑITA LINARES, natural de la localidad jienense que como a Sebastián Palomo le diera su apellido artístico, recaló en Riaño de la mano de Gonzalillo, por la amistad que le unía a éste, rejoneadora de gran talento, poseía las principales características de un buen rejoneador, citaba, templaba y quebraba con gran destreza, rematando sus faenas con los rejones de muerte con una ejecución de un depurado arte, ejerciendo en todo momento un gran dominio sobre el equino que montaba.

Formada en la escuela andaluza, fue una de las pioneras del toreo femenino, poseía todas las cualidades para triunfar, aunque el hecho de ser mujer en plena dictadura franquista le restó posibilidades de alcanzar cotas más altas, de haber desaparecido el de El Ferrol años antes hubiera saboreado totalmente las mieles del éxito pleno.

Toreó en diversas plazas de primera categoría. Ya en el mismo Riaño demostró el poderío que atesoraba la "Amazona de Linares" que con una cuadra no muy extensa de tres ejemplares, una yegua torda, un caballo canela de crines blancas y otro alazán, cartujanos, marcados con el Hierro del Bocado se abría camino por esas plazas de España. Tuve la suerte de verla en Aranjuez después de torear en Riaño y pude observar que su actuación en la montaña no fue flor de un día.

Desconozco su paradero, si bien he establecido contactos por toda la geografía taurina para poder localizar su residencia actual, y así hacerla llegar esta revista. Con su participación en ésta plaza hizo que el nombre de Riaño ocupase las paginas en la Prensa Taurina de la España de los años 60, sobre todo por la expectación que levantaba ver torear a una mujer en el mundo rural.

Gonzalo Largo Cimadevilla "Gonzalillo".
Gonzalo Largo Cimadevilla "Gonzalillo".

GONZALO LARGO CIMADEVILLA "GONZALILLO", nació en Lario el 13 de Julio de 1927 hijo de Teófilo Largo y Melchora Cimadevilla. Su padre murió allá en la mina, momento en el cual inicia una lucha en la vida que comienza en un hospicio cualquiera, desde donde un día huirá con una idea en su cabeza "ser torero". Aquel muchacho hijo de minero y nacido en las montañas de León, todo lo tiene en contra, y nada lleva en su bagaje que pueda facilitarle el camino brillante que sueña en su calenturienta imaginación, así comienza su calvario, la agonía del hambre mientras, a escondidas y de noche, recorre andando los caminos de las dehesas de Salamanca, Extremadura y Andalucía para así, a la luz de la luna intentar dar unos lances a los toros. Todo es difícil en ese peregrinar humillante de un chaval montañés que quiere ser figura del toreo, aquella ilusión se convierte en enfermedad que le atormenta y obsesiona.

Toreó como maletilla sus primeras vaquillas mientras trabajaba en las tareas de las dehesas a cambio de poder torear y así mantener viva aquella ilusión con la que un día abandonase la inclusa, pero la vida le siguió maltratando sin concederle el más mínimo favor. Se incorpora a filas en la legión prestando su servicio en la cocina, circunstancia que aprovecha para aprender el oficio de cocinero al final de cuyo periodo conoce al matador de toros "Chamaco" se une a él y decide seguir su camino. Los buenos detalles conseguidos a costa de tanto sacrificio y su simpatía y humanidad comienzan a dar fruto, "El león de León" como se anuncia en los periódicos intenta como sea llamar la atención de los apoderados que ya por entonces se fijaban en él, para ello comienza a realizar todo tipo de temeridades y excentricidades en el ruedo, uniendo a su ya amplio repertorio detalles de "Chamaco" para así hacerse un sitio en el escalafón.

Forjado definitivamente como torero "más abajo de Despeñaperros", sería en la temporada de 1950 cuando el "Torero de la Montaña" (como así se hacía llamar) lograría sus mayores éxitos triunfando definitivamente. En 15 corridas mató todos sus toros de una sola estocada, cortó 9 orejas, 6 rabos y salió a hombros en 6 ocasiones. En la temporada 1951 prosiguió su escalada abriendo la puerta grande en Madrid, días después, el 20 de agosto, Lunes de Quintanilla toreó en la plaza de "El Patio de las Escuelas" compartiendo cartel con "Joselito", se vistió de luces con el mismo traje que lució en Madrid "en honor a sus paisanos" como él mismo dijo. Tantos fueron sus éxitos que los diarios de León en sus portadas titulaban "León ya tiene un torero Gonzalo Largo GONZALILLO" y algún poeta le recitó estos versos:

 

Ya tiene León un torero,

cómo será ese torero

que él solo se abre camino

con el triunfo por destino

Es un torero aprendiz

que ya suena a realidad

las Ventas le vio salir

por la calle de Alcalá

Virgen del Camino

protege a este torero

que es un torero muy fino

sobre el amarillo albero.

 

Siguió toreando y cosechando éxitos si bien su carrera, aunque intensa, no fue excesivamente larga; torero de gran empaque, de valor escalofriante y un arte poco común, la suerte no le acompañó todo lo que se merecía, dominaba a la perfección los tres tercios en la línea que posteriormente lo hiciera Francisco Rivera "Paquirri", siendo un depurado estoqueador de pronunciado volapié, imitador de "Chamaco", precursor del estilo de "El Cordobés", acariciaba el albero con el capote el más puro estilo de "Curro Romero" caracterizándose por la elasticidad de su muñeca, la cadencia de su pulso y la plasticidad de su cintura, cualidad ésta que el inexorable paso del tiempo hizo que fuera perdiendo.

Reapareció en Riaño a mediados los años 60 compartiendo su tarea con la de empresario de la "Plaza de El Campo de San Miguel" teniendo como mozo de espadas a Pedro Luis Alcalde "El Cruel" y como apoderado y asesor de lidia a Manuel Pereda "Manolito" anunciándose en diferentes carteles, siendo la terna más relevante la formada con "Julio Robles" y Adrián Ramos "Agujetas" con quien actuase como primer espada y por tanto director de lidia el 18 de Agosto de 1968.

Días antes de su muerte en Junio de 1985, en el final del ultimo tercio de su vida, cuando los clarines y timbales del destino habían tocado su ultimo aviso, le visité en un hospital de Madrid; rememoramos tardes de toros en Riaño, me contaba muy entusiasmado la emoción que sentía al hacer el paseíllo entre sus paisanos al son de su pasodoble preferido "Nerva" (el más taurino de los pasodobles) en el escenario más bonito para él: Riaño. Ese fue el ultimo día que vi a Gonzalo, un torero de ésta tierra que en el capote llevó el arte y "La Montaña" en el corazón, ahora nos queda el recuerdo de sus charlas taurinas en la terraza del Café Iris de Riaño, la bondad, nobleza, humildad y simpatía de aquel montañés que además de hospiciano, vaquero, maletilla, torero, legionario, cocinero, aventurero y trotamundos fue sobre todo un honrado ciudadano.

Gran amante de Riaño gozó del cariño y afecto de los riañeses con los que tuvo una gran convivencia, por lo que, si vuelve a celebrarse un festejo, el paseíllo se hará al son de "su pasodoble Nerva" y será en su memoria. Por tantas tardes de gloria, por haber llevado con orgullo el nombre de ésta Montaña por España entera, gracias Gonzalo.

Gonzalo Largo Cimadevilla "Gonzalillo".
Julio Robles.

AVELINO JULIO ROBLES HERNÁNDEZ "JULIO ROBLES" nació en Fontiveros (Avila) el 9 de Diciembre de 1951, aunque criado y forjado como torero en pleno Campo Charro Salmantino, desde muy joven se inclinó por el toreo y los pueblos fueron su escuela, uno de esos pueblos, Riaño, donde cuajó una soberbia actuación y los más entendidos del lugar ya vaticinaron para aquel chaval de Salamanca un futuro muy halagüeño, pero aún así, ni los más optimistas pensaron que en la carrera de aquel muchacho la plaza ubicada a la vera del Pico de la Corbán contribuiría a la formación de quien mas tarde sería primera figura del toreo.

Torero de un depurado estilo, cumplía a la perfección los cánones del toreo (parar, templar, mandar, ligar y matar), de inconfundible, intransferible e irrepetible personalidad sobre el ruedo, poco se puede hablar de Julio que no este escrito ya, pero haciendo un breve repaso por su intensa vida profesional, cabe recordar que toreó en Riaño el 18 de Agosto de 1968, sería en la última plaza que se vestiría "de campo" como novillero en una corrida oficial, el día 28 del mismo mes se vistió de luces por vez primera en Villa Vieja de Yeltes (Salamanca), tomó la alternativa en Barcelona el 9 de Julio de 1972 de mano de Diego Puerta y en presencia de Paco Camino, toreó 995 corridas, cortó 1987 orejas, cosechó innumerables éxitos por España, Francia e Hispanoamérica, hasta que el 13 de Agosto de 1990 en la plaza de Berciers (Francia) el toro "Timador" de la ganadería de Cayetano Muñoz le dio una voltereta produciéndole una grave lesión, tetraplejía incompleta, camino de la enfermería le dijo a su apoderado: "Victoriano, me ha roto el toro, no dejes que me muera que tengo muchas ganas de vivir". Era tal su moral y tesón que después de su parcial recuperación, formó la ganadería de "La Glorieta" cuyas reses pastan en la finca de su propiedad del mismo nombre, bautizo que recibieron ambas en honor a la plaza de toros de la ciudad del Tormes que tantas tardes de gloria le diera.

Volvió a torear con la ayuda de algunos amigos desde su silla de ruedas a una becerra en la finca "Cetrina" que Enrique Ponce posee en Navas de San Juan (Jaén), bajo la atenta y nostálgica mirada de quien fuera su apoderado de siempre y su hombre de confianza Victoriano Valencia, suegro de Enrique Ponce.

El día 14 de Enero de 2001 una noticia conmociona el mundo taurino "ha muerto Julio Robles" me vino a la memoria el día que hizo el paseíllo en la "Plaza del Campo de San Miguel" en el centro como torero más novel flanqueado por Gonzalo y Adrián Ramos. Sus restos mortales descansan en Ahigal de los Aceiteros (Salamanca), pero su imagen persistirá para siempre en la retina de quienes fuimos testigos de su paso por esta montaña, por haber paseado el nombre de Riaño por la tauromaquia española. Para ti Julio también muchas gracias.

LOS TOROS.

Eran utreros casi siempre pertenecientes a las ganaderías de Don Ignacio Encinas, con señal hendida en las dos orejas y divisa encarnada y amarilla, cuyas reses pastaban en La

Vega del Carrión en Palencia y en El Espinar (Segovia).

Novillos de color negro zaino de constitución aleonada, muy hechos cuesta arriba, a pesar de su juventud, difíciles para la lidia, al tener muy elevada la testuz respecto a la penca del rabo, de cuerna acapachada y algo abrochada, con pelo abundante y largo muy en tipo a los denominados "Toros del Frío" como se conoce a los toros nacidos y criados en la meseta Castellano Leonesa, se dejaban torear muy bien, de haber tenido otra morfología habrían muerto en plazas de más enjundia.

Al no disponer la plaza de corrales, llegaban de la finca el mismo día de la lidia, saliendo de la jaula directamente al ruedo, esta circunstancia hacía que tuvieran un comportamiento un tanto anormal, ya que el estrés que les produce el encierro en la finca, posterior enjaulado y transporte, hace que en la plaza salgan más levantiscos y tengan comportamientos un tanto imprevisibles.

LA LIDIA

Todos los actos se llevaban a cabo con el máximo rigor siguiendo las pautas de la Liturgia Taurina, delimitando perfectamente las etapas de la misma.

El paseillo en la plaza de toros de Riaño.
El paseillo en la plaza de toros de Riaño.

El Paseíllo, consistía en la presentación de las cuadrillas en el ruedo, era un desfile de todos aquellos que iban a participar en la lidia, y que al son de las notas musicales emitidas por la Orquesta X de Infiesto o la Orquesta Covadonga de Cangas de Onis, siendo Serafín Vila componente de la misma, interpretando algún pasodoble taurino, se convertía en un acto lucido, que se realizaba entre vítores y aplausos del público, teniendo todas las características de ceremonia de inauguración de fiesta.

Los toreros desfilaban guardando su lugar correspondientes según antigüedad, seguidos de sus cuadrillas de banderilleros y sobresalientes, ésta norma se la saltaba un poco a la torera (nunca mejor dicho) Gonzalo que, al estar en su tierra, desfilaba por delante del resto y en el centro. Los toreros por características del festejo vestían con traje de campo, bota campera y visera campera o sombrero de ala ancha.

Primer Tercio, con el sonido de clarines y timbales, salía el toro, comenzando el toreo de capote que se prolongaba al suprimirse el picado del bovino, momento en el cual los diestros aprovechaban para adornarse.

Tercio de Banderillas, vuelve a sonar el clarín dando comienzo esta suerte basada en la agilidad y destreza del torero frente a la fuerza bruta del toro, la colocación de banderillas, generalmente dos pares por bovino, ejecutadas por los subalternos, aunque en ocasiones el mismo torero si estaba seguro del éxito él mismo colocaba los palos, al maestro montañés le gustaba mucho ponerlas en la modalidad de "al quiebro" forma que posteriormente hiciera famosa el maestro José Nelo "Morenito de Maracay" e inmortalizaran toreros posteriores.

Tercio de Muerte, nueva actuación de clarineros y timbaleros para anunciar el ultimo tercio, previo permiso de la presidencia se llevaba a cabo lo que los toreros llaman la hora de la verdad la muerte del bovino. A continuación se procedía a la generosa entrega de trofeos entre los calurosos aplausos del publico montañés, generalmente consistente en vueltas al ruedo a hombros de los mozos de turno que por aquella época estaban bien entrenados por el uso de la guadaña, recuerdo a Marce, Cachichi, Toño el de "Tía Victoria" entre otros.

El Arrastre, se llevaba a cabo con mulos o caballos. Recuerdo uno hispano-bretón "Rubio"de nombre, careto, rojo en chocolate, propiedad de Román Domínguez "La Serranía" que actuaba a las órdenes del mencionado Toño, de Marce y de Tinín; posteriormente fue vendido a la yeguada de Agustín Rodríguez "El Barbas"de Pedrosa del Rey.

Al día siguiente podía degustarse la sabrosa carne de toro bravo expedida en las carnicerías de la localidad, "Carnicería Quico", "Carnicería Pajín" y "Carnicería Burón" hoy reubicada en el núcleo actual de Riaño.

Como aficionado a los toros, e introducido en dicho mundo que estoy, me gustaría que volvieran a celebrarse algún día festejos taurinos en Riaño, si así fuera, tal como manda la Liturgia Taurina, el primer toro desde el centro de los anillos del ruedo y mirando al cielo obligatoriamente será brindado a los tres principales artífices de la tauromaquia en La Montaña, Gonzalo, Julio y el propio Riaño los tres desaparecidos.

César Miguel Rodríguez González (RIAÑO)

S.C. de La Unión de Criadores de Toros de Lidia.

 

Cuélebre Binario