ANTONIO DE VALBUENA
     
Antonio de Valbuena, alias el “Melladín de Pedrosa” porque tenía una mella en el labio inferior o Venancio González y Miguel de Escalada como también solía firmar sus obras, fue durante muchos años un crítico de la máxima popularidad, leído y loado, temido y vilipendiado, del que se devoraban sus publicaciones, como así lo confirman algunos testimonios prestigiosos e indiscutibles coetáneos suyos:
Antonio de Valbuena de joven.
-Clarín dijo de él, en 1885, que "podría ser, si tomara en serio el oficio, uno de los críticos más notables de España", y, poco antes, había dicho que era el escritor que más le encantaba y más admiraba.
-Doña Emilia Pardo Bazán, afirmaba en un principio: "El nombre de este escritor, que se encuentra hoy entre los más leídos, que tiene su auditorio y sus partidarios acérrimos, y que es un favorito de la juventud (los muchachos entre quince y veinte se lo saben de memoria)...". Posteriormente cambiaría de opinión a causa de los ataques de Don Antonio.
Antonio de Valbuena de militar.
-En 1892, Damián Isern dice: "¿Qué ha de pensarse, qué ha de decirse de los dos críticos más de moda en estos momentos, de Alas, más conocido con el pseudónimo de "Clarín", y de Valbuena, más conocido con los de Miguel de Escalada y Venancio González?"
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  Casa de los Álvarez de Pedrosa. Foto: Aurelio Rodríguez.
-Algo parecido constata el Diccionario ESPASA en el artículo correspondiente a "VALBUENA Y GUTIERREZ (Antonio de)": "Sea como fuere, Valbuena (...) gozó de una época de popularidad como pocos escritores han tenido en España. Poeta, periodista, crítico de gran erudición y novelista, en cada uno de estos aspectos ha aportado muchas de sus cualidades de hombre y escritor, que son principalmente el culto a la pureza del lenguaje, el amor a la verdad y una sinceridad tan extremada que a veces se convierte en intransigencia" (pág. 454).
Carta autógrafa de Valbuena.
-Incluso Azorín en 1944 reconoce que "Antonio de Valbuena tuvo en su tiempo una popularidad estrepitosa y acabó ignorado de todos".
-Y en 1984 Jean-François Botrel reflexiona: "Hará falta explicar, algún día, la "estrepitosa" popularidad de tanta irreverencia hacia los valores social o estéticamente reconocidos en la España de la Restauración, ...”.
Procesión del Rosario en 1924 en Pedrosa. Foto cedida por Constancio Rodríguez.
Simpáticas eran algunas de las coplillas que le dedicaban los periódicos de la época:
- "Hace una prosa escogida; / su fina sátira abruma, / y donde pone la pluma / sale un chinchón en seguida".
- "Una figura simpática, / terror de vates anémicos, / de quien aprenden gramática / los señores académicos".
Ciertamente, los libros de Valbuena se agotaban, ediciones tras ediciones.
Por supuesto, su críticos no fueron menos abundantes, aunque por razones de falta de espacio y de vecindad (tiene parientes y son muy grandes) pondremos sólo a Menéndez y Pelayo, quien parece ser que declaró en algún momento que no haría la historia de la sátira en España, por no citarlo.
Y no podemos dejar de mencionar aquí unas líneas extraídas de una breve biografia del académico de la Lengua D. Rafael Álvarez Sereix: “Como miembro de la Real Academia Española, redactó más de mil seiscientas papeletas para el Diccionario y defendió ardientemente esta obra y la Corporación frente a los ataques de Antonio Valbuena“.
Después de esta breve introducción, vamos a pasar a relatar un poco de su biografía:
Nació el 29 de octubre de 1844 (último de nueve hermanos), en Pedrosa del Rey, aprendió a leer y escribir en la escuela de Pedrosa. A los nueve años le llevaron a estudiar latín a Riaño con el dómine «Cachaza». En 1855 fue a Espinama (La Liébana) con su hermano José que era vicario en la parroquia, pero al curso siguiente ...
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