La Cabra Montés es una especie que se encuadra dentro de la subfamilia de los Caprinos, pertenece al grupo de los Bóvidos en el orden de los artiodáctilos. Los ejemplares machos sobrepasan generalmente los 100 kg., mientras que las hembras apenas llegan a alcanzar los 60; su altura oscila entre los 1,30 y los 1,4 m. medidos a la altura de la cruz.
Hasta cuatro subespecies de éste rupícola llegaron a convivir en la Península Ibérica, básicamente las diferencias entre ellas se centran en la morfología de sus defensas y a las propias del diseño de su pelaje.

Tres de ellas sobreviven: la Capra Pyrenaica Hispánica, habita en el sudeste, regiones andaluza y levantina, caracterizada por disponer de una cornamenta con cierta forma triangular, vertical en su inicio y curvada y enrollada hacía atrás; la Capra Pyrenaica Victoriae en el Sistema Central, de grandes y enrollados cuernos; la Capra Pirenaica Pyrenaica que vive en los Pirineos, se la conoce con el nombre de Bucardo y ha corrido serio peligro de extinción, llegaron a quedar únicamente 12 ejemplares, aunque poco a poco comienza a recuperarse no conviene olvidar la opción de la clonación

Quien ya no se recupera ni con las nuevas técnicas genéticas es la Capra Pyrenaica Caprarae, habitaba en la cornisa Cantábrica y el norte de Portugal; en Valdeón se le daba el nombre de Mueño, nombre que ha quedado reflejado en numerosos topónimos como Canal del Mueño ó Riega del Mueño, se la dio por desaparecida a mediados del siglo XIX y a finales del mismo siglo se extinguió en Portugal.

Como ocurre con tantas otras cosas, hubo que esperar a su extinción para empezar a lamentar la pérdida de éste herbívoro, de gran valor cinegético, en las crestas de nuestras peñas y desde entonces han sido varios los intentos por |
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reintroducir ésta especie de nuevo en lo que fue su hábitat natural.
Por expreso encargo del entonces Rey Alfonso XIII se llevó a cabo una primera tentativa hacía 1928, a tal efecto se soltaron algunos ejemplares procedentes de la Sierra de Gredos; la experiencia no obtuvo los resultados apetecidos.

Fue el Marqués de Hoyos quien entre 1957 y 1962 toma el timón y lidera un segundo intento en lo que fue el antiguo Parque Nacional de Covadonga; ésta vez se liberaron 14 ejemplares que corrieron suertes dispares, algunos sufrieron una extraña conjuntivitis, la nixomitosis contagiada por los conejos, fueron quedando empoyetados y varios murieron despeñados, otros cayeron víctimas del furtivismo, además, hay que significar la dispersión, el territorio era demasiado grande para tan pocos animales; aun así, hay quien asegura que en 1983 deambulaban híbridos de Cabra Montés y Cabra Doméstica entre los ríos Dobra y Junjumia en pleno corazón de Picos.

El último desafío por perpetuar la Cabra Montés en la Cordillera Cantábrica, zona de los Ancares y Comarca de Riaño, a tenido como campamento base y centro de operaciones el corral “cinegético” de la Collada de Anciles. Entre marzo de 1991 y 1998, 70 animales procedentes de la zona de Las Batuecas, al sur de Salamanca, y de la Sierra de Gredos han pasado por este corral para su periodo de aclimatación como paso previo a su suelta.
El resultado de las distintas sueltas efectuadas cumplen las expectativas depositadas en el proyecto, llevadas a cabo en la región de los Ancares y en distintos puntos de esta comarca, la Cabra Montés se va consolidando y de nuevo vuelve a ocupar un espacio natural que ya ocupó antaño. El mayor grupo es el de Anciles, otro grupo se mueve en torno a Portilla de la Reina y un tercero lo hace por las crestas de Cuenabres y Casasuertes. El número total de estos grupos de Cabras Montés va camino en la actualidad de aproximarse ... |