
Nuestras iglesias siempre asumieron el papel de ser el punto de encuentro y, durante muchos siglos, centro de reunión para todos los vecinos de un Concejo.
Al tañido de sus campanas se ponían en marcha los mecanismos por los cuales se organizaba el rezo, el buen gobierno, la solidaridad y el trabajo colectivo de cada comunidad, además, mediante ellas se celebraban las noticias que provocaban un júbilo colectivo o anunciaban la llegada de algún personaje de relevancia. Por todo ello las campanas acabaron por convertirse en instrumentos de sonido de uso cotidiano y muy válidos en la transmisión de información.
Dicen los estudiosos que se debe a San Ruperto de Nola, allá por el siglo V, la difusión de las campanas por todo centroeuropa como método para reunir a las gentes y propagar los mensajes de la fe.
Que la finalidad principal de las campanas de nuestras espadañas es la de llamar a los Santos Oficios no ofrece ningún genero de dudas, de ahí que el toque y el repique de campanas para estos menesteres siga los mismos patrones no solo en el ámbito de nuestra geografía sino que alcanza a toda comunidad cristiana.
En referencia a su uso religioso no quedan tan lejos aquellos tiempos en el que las campanas de nuestros pueblos, sonaban varias veces al día llamando a la oración, tañían a la misa del alba, aún hay quien se acuerda de oírlas en Barniedo al amanecer; al mediodía, en la hora del Ángelus se escuchaban en Riaño; a misa mayor o diaria, al rosario y al oscurecer Vísperas. Sus badajos golpearon incesantemente marcando el paso en bendiciones de campos, procesiones, paseos Vega arriba y Vega abajo en rogativas de orden climatológico y otras peregrinaciones.
Pese a lo simple que pudiera parecer a primera vista éstas llamadas al rezo, no son todas iguales; sus toques, sonoramente diferenciados varían en función del tipo de ceremonia que se vaya a llevar a cabo. En todos los pueblos han destacado verdaderos virtuosos en su manejo, habiendo casos en los que con tan solo oírlas se sabía quien las tocaba, pero cada vez quedan menos manos especializadas y la triste realidad es que empieza a ser raro o infrecuente el oír un buen toque de campanas y en algunos casos hasta simplemente el oírlas sonar.
Tampoco están lejanos los tiempos en el que el buen gobierno tenía en las campanas su instrumento aglutinador. Sus repiques llamaban a Concejo, ...vecinos de Varniedo, estando xuntos y congregados, por son de campana tañida dicen las Ordenanzas de Barniedo de 1.632.
No hay uniformidad a la hora de tocar a Concejo, Las Ordenanzas del Real Concexo de Sajambre de 1.701 únicamente sealan que se harán tres senas o toques de campana dentro de un cuarto de ora. Más concisas sobre sus toques son las Ordenanzas de Acebedo de 1.818: Los regidores de esta Villa tendrán el orden de tocar a Concejo según costumbre, bajo de regla que tocado que sea arriba, en seguida toquen abajo inmediatamente, y el último pique sea para recontar. También explicitas en este sentido son las de Boca de Huérgano de 1898; ...que habisaran por las casas o a toque de Campana que sera en la forma siguiente, dando dos piques con la Campana grande, y uno que sera el último con la pequeña.
La solidaridad y el trabajo colectivo de cada comunidad era otro motivo por el que antes solían repicar las campanas. Y algo de solidario y de vinculante hay en la percepción de los toques a rebato, difuntos o a huebra.
La campana tiene en el toque a rebato su tañido más multifuncional de cuantos componen su lenguaje; el sonido peculiar de las dos campanas sonando al unísono siempre fue síntoma de alguna desgracia, los temidos incendios con las techumbres de paja, riadas e inundaciones, repentinas avalanchas u otros acontecimientos imprevistos.
Inconfundible y universal es el toque y repique de difuntos, el sonido de la congoja. En algunos pueblos, Burón por ejemplo, parece ser que era la campana del Concejo la que anunciaba las defunciones, mientras que las de la iglesia anunciaban la misa de difuntos.
A huebra o hacendera se podía oír tocar en cualquier época del año, sus tañidos eran la señal de puesta en marcha para los trabajos comunitarios ordenados por el Concejo. Aunque esté generalizado el uso de la campana pequeña para estas necesidades tampoco hay uniformidad en el toque a facendera.
En Barniedo y en La Puerta, al igual que en otros pueblos, se tocaban las campanas anunciando la llegada de las tormentas con aparatosidad eléctrica, no debió ser ya cuestión de fe o creencias sino de tradición y desasosiego, toque que parece ser a algunos sorprendió como quedó reflejado en este estribillo que nos recuerdan en Riaño:
Las campanas de Barniedo,
cuando la tormenta viene,
las echan todas al vuelo,
haber si se detiene.
Sí a pesar de echarlas todas,
la tormenta no va lejos,
ellos le echan las culpas,
a las campanas de Espejos.
Asimismo las campanas de las iglesias anunciaban en muchos de nuestros pueblos la salida de algunas de las veceras de vacas, caso de Carande o Pedrosa del Rey; en este último lugar se tocaban las de la capilla situada en el centro del pueblo, antigua iglesia dedicada a San Martín, unas campanas de reseñable sonido extensivo. Pero esto no era así en todos los pueblos, algunas comunidades dispusieron de una campana propia para estos y otros menesteres, en Burón disponían de dos, una de ellas en el ferial. Para las veceras de cabras y ovejas, así como para la cabaña no parece haber sido usual el toque de campanas, en Barniedo por ejemplo parece ser se utilizó como reclamo el caracol, en otros lugares caso de Boca de Huérgano, Burón, La Puerta o Riaño era el turullo el instrumento utilizado por los propios pastores.
Durante siglos el sonido de las campanas han encarnado el papel de icono musical y representativo de cada pueblo, las puede haber mejores y no tan buenas, pero lo que está claro es que cada comunidad, dependiendo de sus posibilidades, no ha escatimado en gastos para disponer de unas campanas dignas en sus campanarios, de hecho, no conozco ni paisano ni pueblo que, sin desmerecer otras, no manifieste su orgullo por el tañer de las campanas de su pueblo.