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LOS CASTILLOS DE SIERO Y PORTILLA

 

Texto: José Mª Domínguez del Hoyo

imagen del castillo de Siero
La imagen del castillo de Siero es especulativa,
pues no se conservan noticias de cual era su forma.
Foto sacada desde la ermita de San Miguel.

Muchos castillos, o mejor dicho: ruinas y ligeros vestigios de ellos, están repartidos por toda esta comarca, baste de ejemplo esta cita del siglo XII: "Dominaba o era teniente de los Castillos de Portilla, Siero, Buradón, Alión, Aquilare (Sabero) y Entre Oteros el magnate Diego Jiménez, señor de los Cameros"; y aún faltan varios por nombrar, sin embargo, muy poco o nada se sabe de ellos, de algunos ni siquiera su verdadera ubicación.

En este artículo nos vamos a centrar en los de Siero y Portilla, que por su situación de fronterizos entre los reinos de Castilla y León a finales del siglo XII y principios del XIII, son los más documentados, aunque no tanto como para que sepamos en que año se erigieron o si ocuparon un emplazamiento usado más antiguamente, esto solo se podría conocer con una excavación arqueológica y esas cosas tampoco se hacen por aquí.

Portilla.
Aunque no se conservan vestigios
constructivos del castillo, Portilla está tan
rodeado de peñas que da la impresión de
ser el castillo mismo.

La primera noticia aparece cuando Fernando II de León y Alfonso VIII de Castilla firman un tratado el 21 de marzo de 1.881 con intención de mantener la paz entre sus reinos y ponen como garantía cinco castillos cada uno, al mando de las órdenes militares de Santiago y el Hospital. El rey de León, Fernando II, aporta: "Melgar, Castrum Terre, Pennam fidelem cum Penna Braol et cum Penna destal pro uno castello, Siero, Portellam, pro tenenda et observanda pace inter nos et filios et filias nostras in perpetuum bona fide et sine malo ingenio". Podemos observar, que se ponen tres castillos por uno, lo que nos da una idea de la relativa importancia de los aquí tratados en aquella época.

Restos de construcción del castillo de Siero.
Restos de construcción del castillo de Siero.
Se observan las piedras unidas con cal.

Por cuestiones que escapan a este articulo, las cosas no se arreglaron con este acuerdo, más aún, se complicaron un poco cuando en 1.188 muere Fernando II, y su viuda, Urraca López de Haro, queda en posesión de gran parte de los territorios fronterizos y por problemas con su hijastro Alfonso IX, sucesor como rey de León, se pasa con ellos a Castilla incluyendo los de Portilla y Siero, hasta el punto de que Alfonso IX tuvo que recurrir a las armas y a un prolongado asedio para recuperar los castillos de Aguilar y Monteagudo situados en Sabero y Cistierna, que por tal motivo se hallaban en poder de los López de Haro.

Alto de la Peña del cincho.
Alto de la Peña del cincho. En la Guerra Civil los
nacionales abrieron trincheras y aparecieron
puntas de flecha medievales.

Pero esto es historia oficial, hemos de volver un rato a casa para ver como estaban las cosas por aquí y hurgando un poco nos encontramos un documento de Santo Toribio de Liébana, el 122 fechado en septiembre de 1.192, en el que Pedro Ibáñez y su mujer Justa Díaz donan unos solares que tienen en Otero, Ferreruela y Rimuela (estos dos últimos situados en terrenos del actual Boca de Huérgano) a Santo Toríbio de Liebana; no es el contenido el que nos interesa en este caso, sino la sección de firmas, pues es característico de este tipo de documentos el que aparezca el nombre del monarca del que se es súbdito seguido de la firma de varios testigos, —uno de estos testigos nos interesa, pues aparecerá a lo largo del articulo, en otros documentos aparece también como Mayordomo del Rey—. Estas son las firmas: "reinante rege Alfonso in Legione. Gonzalvo Ferrandez tenente Rianno". Vemos, por tanto, que todo es normal, en León y en estas tierras sigue cobrando los impuestos el Rey Alfonso IX.

El castillo de Siero visto desde la collada San Miguel.
El castillo de Siero visto desde la collada San Miguel.

Llegados a este punto, las cosas están tan agrias, que interviene el Papa preocupado por que las rencillas entre los reinos cristianos merman la lucha contra los musulmanes y fuerza a los dos reyes a otro tratado de paz en 1.194, conocido por Paz de Tordehumos, y en él se ponen de nuevo cinco castillos en prenda y se compromete el rey castellano a devolver los castillos leoneses que tiene retenidos, entre ellos el de Portilla y el de "Siero de Rianno".

Ruinas del castillo de Siero.
Ruinas del castillo de Siero. Se aprecian bastante
bien los huecos y los muros.

Resulta indudable que los reyes de antes eran como los vecinos de prao, una vez que corren el mojón no hay juez que lo vuelva a su sitio, así, en el documento 124 de 1.195 perteneciente al citado Monasterio de Santo Toribio, que trata de unos heredamientos en Pedrosa, Los Espejos, Rimuela, Ferreruela y otros, ya podemos observar un cambio: en vez de la formula habitual en las firmas en la que aparece el nombre del rey leonés del momento, están tan dudosos de quien es el que manda, que ponen el nombre del castellano en primer lugar y, por si acaso, también el de León: "regnante rege Allefonso (VIII) in Toleto et Strematura et in omni Castella. Rege alio Allefonso (IX) regnante Legione et in omni Galleçia. Fernando Garsie eius maiordomo et dominante in Rianno".

Plano aproximado del castillo de Siero.
Plano aproximado del castillo de Siero.
El muro exterior está a un nivel inferior.

En la búsqueda documental nos topamos con uno muy curioso que el historiador julio González explica más o menos así: El Papa quiere anular el matrimonio de Alfonso IX de León con Teresa de Portugal por razones de consanguinidad, y en un intento de ablandarle, en 1.198 dona a la Orden de Santiago el castillo de Portilla, documento firmado por los obispos del reino entre otros, —también aparece nuestro Fernando García en calidad de Mayordomo del Rey—. Además ofreció al Papa dinero y tropas para combatir al sarraceno, pero a pesar de todo, el matrimonio fue anulado. Como veremos después, el Rey se volvió atrás o es que hay otro castillo de Portilla en León, lo cierto es que el papel no da ningún detalle de situación.

La Peña del Cincho vista desde el pueblo de Portilla.
La Peña del Cincho vista desde el pueblo de Portilla.

Pese a tanto tratado la, supuestamente, ansiada paz no llega y ambos reyes de mutuo acuerdo prueban otra cosa, en 1.199 se casa al rey leonés con Berenguela, hija del monarca castellano y aquel dota a su flamante, y también pariente, esposa (era muy familiar este soberano en sus matrimonios) con 30 castillos, entre ellos los de Alión y Portilla y, como el castellano sigue sin soltar Siero, no resulta nada extraño el lío en que se encontraban nuestros paisanos al desconocer si eran leoneses, castellanos, ambas cosas o ninguna.

Parecía que la situación se estaba estabilizando gracias a la vía conyugal, pero interviene otra vez el Papa, (otro nuevo, el anterior habían conseguido que esta vez hiciera la vista gorda con el nuevo casamiento), y anula el matrimonio real por el mismo motivo de consanguinidad de la pareja, pese a ello les dio tiempo a tener cuatro hijos, siendo el primogénito Fernando.

lo que queda de la Ermita de San Miguel.
En esta foto, sacada desde el castillo, se observa
lo que queda de la Ermita de San Miguel. La portada,
del siglo XII, está colocada en el cementerio de Siero

Otra vez a empezar, sin boda y sin tratado de paz, había que hacer algo y como no se les ocurrió nada nuevo, en 1.206 vuelven a firmar el conocido como Tratado de Cabreros, pero con este quieren seguir una nueva formula: aprovechando que el tal Fernando es nieto e hijo respectivamente de ambos reyes y no opta a la sucesión, por que los dos monarcas tienen hijos más cercanos al trono, le ceden los castillos de la frontera y aparecen en la misma mano los castillos que nos competen: el rey castellano suelta el de Siero y Berenguela deja a su hijo los 30 castillos del paquete dotal, incluido evidentemente el de Portilla.

Los detalles no se pasan por alto: a Berenguela no la pueden dejar descompuesta y sin nada, así que de los 30 castillos de la dote han de salir para ella 2.000 maravedíes, y de los castillos de Valderas, Villafrechos, Bolaños y Siero, en vida de ella el Rey sólo ha de recibir una comida al año a razón de 60 maravedíes el primero, 60 el segundo, 50 el tercero y 30 nuestro vecino. Además, los jefes de los castillos —tenientes—, han de ser afectos al Rey de León y se nombran los necesarios en el documento, apareciendo entre ellos el Fernando García del que venimos hablando.

Desde lo alto de la Peña del Cincho, se ve a Portilla
Desde lo alto de la Peña del Cincho, se ve a Portilla
rodeada de un fuerte muro. Un castillo natural.

Es hora de volver a casa, en concreto a Villafrea, un día de junio de 1214, donde nos encontramos a Urraca Pelaez y otros vecinos de dicho pueblo vendiendo las heredades que poseían del Cotariello para arriba a Santo Toribio por 50 maravedíes, además le dan la parte que les corresponde de la iglesia de Villafrea para salvación de su alma, es el documento 136 y lo firman: "Regnante rege Aldefonso cum sua regina Leonor en Toledo et Castiella. Ferrant Garsia Teniente Siero et Portiella". Otra firma nos llama la atención aunque no venga al caso: "Conceio de Uarniedo et de Uilla Frea oidores et veedores".

Otra vista de Portilla desde la Peña del Cincho.
Otra vista de Portilla desde la Peña del Cincho. En la
foto anterior se ve la carretera de Valdeón y en esta
la de Santander, dos rutas que controlar.

Está claro, no hay manera, en los tratados se expresa claramente que el teniente ha de ser de León, y el dueño es Don Fernando, hijo del rey de dicha nación, aunque se educa en Castilla con su madre, pero Alfonso, su abuelo, se ve que tenía especial empeño en no devolver ese mojón a su origen, por lo tanto, entonces como ahora a lo que nos manden: nuestro rey el castellano.

Dos meses más tarde muere el otro hijo de Alfonso IX, que había tenido con Teresa de Portugal, que por cierto también se llamaba Fernando, y queda el camino abierto a la sucesión del reino de León para el segundo Fernando. También murió el heredero del rey castellano, que se llamaba Enrique I, en 1.217. Con lo que a partir de aquí, el propietario de estas tierras es nombrado rey de Castilla y a partir de 1.230 que hereda la corona de León, pues rey de Castilla y León, uniendo los dos reinos definitivamente. Pasaría a la historia como Fernando III el Santo.

Paisaje desde el castillo. Siero abajo
Paisaje desde el castillo. Siero abajo y al fondo las
Peñas de Riaño.

Y volvemos de nuevo a Villafrea, un poco más tarde, allá por 1.241 cuando el Prior de Santo Toribio alquila a Ruy Gutiérrez la heredad que el monasterio tiene en dicho pueblo por 1 maravedí y una cuarta de fabas al año y con la condición de que el año que no haya fabas sean dos sueldos, que habite el solar de la Lera y que sea fiel vasallu (sic) de Santo Toribio. Es el documento 146 del cartulario y lo firman: "Regnante rege Fernando in Castella et in Toleto et in Leon. Fernando Garcia teniente Siero, Portiella".

Con esto se acabó la frontera. Es de suponer que con ella se fueran los que de ella vivieran: militares, contrabandistas, aventureros, etc., pues un siglo más tarde, poco más o menos, se dan por desaparecidos entre Portilla y Riaño (Hormas incluido) varios pueblos y caseríos, aunque esto corresponde a otro capítulo.

Y aquí se acaba nuestra historia, cuando no eres necesario se te olvida, no hemos conseguido encontrar ninguna otra mención de estos castillos, a pesar de que cinco siglos más tarde, Fernando de Tovar escribía orgulloso que él era el señor del castillo de Don Tello, como llamaba al de Siero.

 

La documentación es de:

Cartulario de Santo Toribio de Liebana de Luis Sanchez Belda y Alfonso IX de Julio González.

Cuélebre Binario