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CENSO DE INVIERNO

A MODO DE JUSTIFICACIÓN

 

Texto: Aurelio Rodríguez Puerta.

Matanza del gocho.
La matanza. Foto: Lorenzo Sevilla

Cuando llega San Cipriano, última fiesta de verano en estos pueblos de montaña, en Villafrea de la Reina, el 16 de septiembre, con los últimos acordes de la orquestina y el último estruendoso cohete, el verano lo podemos dar por cerrado. Suele continuar septiembre y aun octubre con un tiempo dulce y un sol acariciador. Son los días de cielos más diáfanos y horizontes perfilados. Lo saben muy bien los aficionados a la fotografía. Si a ello añadimos el cromatismo del otoño, diré, y muchos estarán de acuerdo, que son los mejores días del año. Aún los fines de semana se puebla la zona de una selecta clase de turistas: observadores de la naturaleza, buscadores de setas, aficionados a la fotografía, curiosos que gustan del misterio de los bosques animados al atardecer con las desesperadas quejas amorosas de los ciervos, cazadores y afines. Todo un abanico de gentes muy diferentes de nuestros visitantes de verano.

Llega la feria del 6 de noviembre que, si coincide con el veranillo de San Martín, llena el valle y su novísima y precaria capital de un enjambre de personas: compradores, vendedores y curiosos. Diríase que todas las laderas que confluyen en Riaño, que, todos los valles, están densamente poblados de humanos y no de jabalíes y cérvidos. El día 7, ya es otra cosa; como si se hubiera decretado un estricto toque de queda y nadie asomara a las calles, o una apresurada retirada. El contraste es evidente.

Herrando una vaca.
Herrando una vaca. Foto: José Mª D. Del Hoyo

Sin hacer caso de los matemáticos movimientos de los astros, sin esperar la llegada del equinoccio, que es quien marca el cambio de estación, el invierno se instala sin demorarse demasiado y nuestros pueblos se convierten en majadas y chozos de verano, ahora desiertos. Ya no "se van los pastores, a la Extremadura", como decía la canción. Ahora se va casi todo el mundo.

¿Qué le contestaremos al curioso que nos pregunta cuántos habitantes tiene el pueblo? Le contestaremos con otra pregunta: ¿En agosto, o el resto del año?

Vamos a intentar contestar al curioso viajero con la amabilidad que caracteriza a la gente de esta tierra, siempre dispuesta a informar o ayudar. Y le vamos a contestar sin echar mano de los censos oficiales, llenos de datos dudosos.

Cierto que lo oficial, debería ser sinónimo de lo real, pero, este estudio de población, lo hacemos precisamente porque lo oficial y lo real, en nada se parecen.

ADVERTENCIA:

Arreglando los aperos.
Arreglando los aperos. Foto: José Mª D. Del Hoyo

Como somos gente seria, hemos de advertir que este censo no tiene nada de serio. No cumple ninguna norma que cualquier demógrafo nos impondría. No se realiza el recuento de población en cada localidad el mismo día, ni siquiera el mismo mes. Nos da lo mismo pedir información el 14 de noviembre que el 18 de enero; no pasamos a cada domicilio un impreso con precisas cuestiones: nombre, edad, profesión, nivel de estudios, actividad económica a la que se dedica cada miembro de la familia, ingresos, equipamientos, etc, etc. Tampoco preguntamos si es habitante de hecho o de derecho o un sin papeles. Sólo una pregunta básica:

¿Cuántos pasáis aquí el invierno?

El censo, así planteado, se realiza en la cantina, si por esas fechas el cantinero no hubiera echado el cerrojazo; en casa de un conocido, o en la calle, en la solana, a la hora de la reunión del exiguo vecindario, los días de helada, cuando el sol de mediodía vence al frío gracias a que el aire está tan quieto como un fósil.

Este recuento puede ser rectificado o impugnado por cualquier lector, en esta Revista Comarcal a la que desafortunadamente no suelen llegar los numerosos comentarios que se hacen en la barra de los bares, por un público dicharachero y criticón, pero ágrafo.

Los datos corresponden al invierno que, como se ha dicho, comenzó el día 7 de noviembre , y terminará no sabemos cuándo, dados los caprichos del tiempo en estos valles, el cambio climático y otros factores no controlables.

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