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MEGALITISMO EN LA MONTAÑA DE RIAÑO

 

Autor y fotos: Miguel Valladares Álvarez.

Majada del Escobio. Acebedo. Situación de los Crómlechs, vista general.
Majada del Escobio. Acebedo. Situación de los
Crómlechs, vista general.

Tras largo tiempo de asentamientos itinerantes, la sedentarización de las poblaciones se empieza a observar ya a finales del Paleolítico Superior, pero es a partir del Neolítico cuando se manifiesta de una manera plena, cuando los grupos de gente, independientemente de las relaciones de parentesco que les pudieran unir, van a agruparse con el fin de explotar unos intereses comunes y recíprocos en un territorio concreto.

La existencia de monumentos funerarios de carácter megalítico en la Majada de Vegabaño, a 1.325 metros de altitud, prueban la presencia de grupos humanos asentados en el Valle de Sajambre desde al menos la Edad de los Metales.

La Necrópolis de Vegabaño, en Sajambre, consta al menos de una docena de estructuras en forma de túmulo. Las excavaciones llevadas a cabo en uno de estos monumentos tumulares de cerca de 6 m de diámetro y protegido todo ello con una capa de piedra a modo de coraza, dieron como resultado la aparición de distintos instrumentos pétreos fabricados en sílex y cuarcita, no hallándose, ni cerámica, ni ningún tipo de metal entre el ajuar  fúnebre. El tipo de enterramiento y el análisis de los distintos hallazgos, entre el que destaca una punta de flecha de tipo romboidal con tallado especial que se extendió por el norte de la península a partir del año -3000, ha permitido a los especialistas en Prehistoria situar este estacionamiento en los albores de la Edad de Cobre.

Los Crómlechs (A) y (B) en detalle.
Los Crómlechs (A) y (B) en detalle.

Pese al pobre bagaje arqueológico, la información acerca de este grupo que habitó en Vegabaño se puede considerar muy importante, en tanto en cuanto reúne una serie de parámetros que se repiten sistemáticamente en toda la Cordillera Cantábrica y área pirenaica: grupos de pastores y recolectores  con una cultura material pobre respecto a sus vecinos del sur, pero con una fuerte predisposición colectiva e igualitaria, tanto en lo que respecta a la vida como a la muerte, campo en el que destaca la unidad en torno al rito funerario .

Poblados primarios que no destacan precisamente por su situación defensiva, con la organización y disciplina colectiva  necesaria e indispensable para ser capaces de llevar a cabo esfuerzos constructivos de gran envergadura, moviendo unas veces piedras de gran tamaño y otras transportando grandes cantidades de tierra. Gentes que habitan en las altas sierras, que cubren sus necesidades básicas en áreas muy próximas y por tanto un poco lejanas de las nuevas corrientes.

LA MAJADA DE SURBIA, SAJAMBRE

Crómlech de Okabe.
Crómlech de Okabe.
Crómlech de Arano.
Crómlech de Arano.
Crómlech de Oianleku (Oiartzun
Crómlech de Oianleku (Oiartzun

Hasta su nombre resulta curioso e intrigante, lo encontramos en Centroeuropa, Serbia, Surbia, escrito en su propio alfabeto; y en cuanto a la Península Ibérica el nombre es bastante común en toda la Cordillera Cantábrica y Pirineos.

¿Pues qué eres?, le preguntaba el cura a un alumno en Sotilezas, novela de José Mª Pereda. Un surbia, respondía el alumno, en referencia a su mote, veneno. La Surbia de Cataluña y la Surbia de Cantabria hacen referencia a la Veratrum álbum, planta que produce un látex venenoso, muy común en toda nuestra Montaña, que suele prestarse a confusión con la genciana y de la que dicen que con su veneno embadurnaban sus puntas de flechas los guerreros Cántabros. 

Laja del Crómlech (A).
Laja del Crómlech (A).

Como reseña geográfica, además de esta Majada sajambriega, en Peña Surbia acaba la Sierra de la Cabrera en su extremo occidental, formando junto a Peña Trevinca y Peña Negra el circo glacial de las cabeceras del río Tera, límites de las provincias de León, Zamora y Orense. Quedando bajo fundadas sospechas en este sentido topónimos aparentemente relacionados como Urbión ó Burbia.

La Majada de Surbia está situada a las faldas de la Sierra de Pozua, ladera norte de la Cordillera que separa los Valles del Esla y del Sella. A una altitud por encima de los 1200 metros. Esta Majada consta de dos plataformas a distinto nivel, con una extensión total cercana a las 2,5 hectáreas.

Las dos plataformas cuentan con su propio curso de agua, llamando la atención el de la plataforma inferior que surge de una fuente situada a un lado de la ladera y que cuenta con una gran piedra a modo de dintel sobre el manantial. Su curso, a través de la Majada, no supera los cien metros de longitud.

En ambas mesetas hay evidencias arqueológicas que de momento no han sido investigadas y que se manifiestan a simple vista. En la planicie inferior, junto a los restos de algunos chozos de forma circular de más reciente construcción, destacan dos estructuras de forma rectangular con lajas hincadas en el suelo.

Signos en la laja del Cromlech (A).
Signos en la laja del Cromlech (A).

En la superior es donde se puede observar una mayor diversidad y número de restos que, en su conjunto, le dan a esta plataforma un perceptible aspecto ritual. La línea divisoria y vértice a la vez del desnivel entre mesetas parece ser el diámetro de una semicircunferencia, trazada con una serie de piedras de pequeñas dimensiones, distantes entre ellas y clavadas en el suelo, quedando la mayor parte de la extensión llana de la plataforma dentro del semicírculo. Los restos de un pequeño anillo de piedras con un diámetro aproximado de 2 metros y con una apreciable craterización interior, dan la impresión de ser el  centro de esta área.

    El inicio de esta curvatura en su extremo norte pudiera ser una gran laja o estela que permanece ladeada y semienterrada, con una longitud a la vista de  0,80 metros, su anchura sobrepasa el medio metro y su grosor en la parte superior, que es la que queda al descubierto, es de  0,30.

“Puerta” en el Crómlech (A).
"Puerta" en el Crómlech (A).

En el interior de esta figura geométrica destaca un tipo de estructura de forma rectangular ubicada en el extremo norte y al borde de la pendiente entre las dos plataformas. Un recinto en el que los cimientos laterales lo forman dos hileras paralelas de grandes piedras, hincadas en el suelo, y perfectamente alineadas. Tiene de largo cerca de 4,30 y el interior del habitáculo es de 3,50 metros. El frontal del lado norte tiene en uno de sus lados y ocupando la mitad de la anchura una piedra cerrando a modo de esquina, mientras que en el del lado sur se distingue un trozo de muro curvo, pudiéndose dar el caso de que la habitación tuviera más de una entrada.

Vista del Crómlech (A).
Vista del Crómlech (A).

En cuanto al tipo de construcción, estamos ante un edificio que se empieza a encontrar a partir del Calcolítico, época en la que igualmente se observan las primeras construcciones como elementos comunales, aunque la tendencia, a medida que  están aumentando el número de prospecciones, es a retrasar la aparición de este tipo de construcciones a las etapas finales del Neolítico. De planta rectangular, con cimentación sobre grandes piedras alineadas y distantes unas de otras, en el caso de Surbia, entre los 10 y 27 centímetros, huecos en los que se clavaban los postes que aguantaban la techumbre, que podía ser a una o dos aguas. El resto de las paredes se componían de un tabique a base de un entramado de varillas  de madera y barro.

El crómlech anterior visto desde otro ángulo.
El crómlech anterior visto desde otro ángulo.

Sólo las excavaciones podrán decirnos a que se destinaba este espacio, vivienda, casa común, pero desde luego, su ubicación, su significada referencia dentro de un conjunto mayor y su propia monumentalidad dan la sensación de que estamos ante un edificio determinado.

Fuera del semicírculo, pero claramente vinculados a él, destacan, en su sector sur, dos corros de piedras separados entre ellos por apenas 8 metros, son piedras de pequeño tamaño clavadas en el suelo, los dos tienen aproximadamente 3 metros de diámetro y en ambas estructuras circulares aparece una piedra o laja representativa de mayores dimensiones, una de ellas permanece ladeada, posiblemente de tascarse los animales, tiene 1,40 metros de longitud y 30 centímetros de canto. La otra estela, tumbada entre el matorral, es más corta, no pasa del metro, y tiene 70 centímetros de anchura.

Sin embargo estas evidencias de la Majada de Surbia no son lo suficientes claras como para darnos una idea acerca de la posible datación del asentamiento. Si bien por una parte los círculos, a modo de pequeños crómlech, están relacionados con la incineración como rito funerario, práctica que hasta ahora los especialistas en prehistoria sitúan en la Edad de Bronce, no es menos cierto que en la actualidad haya yacimientos datados en pleno Neolítico que presentan similares características.

Al interés de estas construcciones megalíticas se suma lo estratégico de la ubicación de la majada, junto al conocido como Cueto Surbia, desde el que se divisa buena parte del valle de Sajambre y las cumbres más altas de los Picos de Europa, en una espectacular panorámica que refuerza las teorías actuales sobre los requisitos de este tipo de construcciones como estructuras de referencia para aquellos pobladores prehistóricos.

 

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