Vegacerneja es un pueblo fronterizo. Está situado en el límite de la zona soleada y de las nieblas que hasta este exacto punto descienden desde el puerto de Pontón, punto bajo de la cordillera por cuya escotadura penetran hasta llegar a Vegacerneja. En muchas ocasiones hemos cruzado el puerto, desde Sajambre, mirando sin ver, envueltos en un manto del color del mismo asfalto, y ansiando llegar a este pueblo, donde la niebla se cierne, se deshila y, como por milagro, como si hubiéramos salido de una alucinación, un sol espléndido y un cielo azul coronan las calizas de las Peñas de Riaño.
Aunque también llegamos hoy desde el norte, no ha sido este el caso. Hoy nieva en el puerto, y llueve en Vegacerneja.
El pueblo se alinea al lado de la carretera y del río.

Un grupo de casas nuevas e iguales, a la izquierda del río, nos dicen sin hablar que este pueblo se resiste a morir, aunque estuvo condenado por el embalse de Riaño y hasta derribaron alguna casa. Cuando está alto de cota, casi besa el caserío, pero este año, ya en primavera, con un invierno seco y sin nevadas dignas de tal nombre, (como las de antes, que dicen los viejos), la cota está baja.
Entramos en la cantina, famosa, no sabemos si por el cantinero o por el vino, o por la cecina y fiambres que nos sirve, adornados por la mejor propaganda. Hoy está vacía y, aunque le hagamos preguntas, no perderá clientes. Vemos también que, además de bebidas, hubiéramos podido pedir otros muchos productos, al estilo de aquellos comercios que antes se decían de ultramarinos.
El cantinero nos dice que no necesita publicidad, ni salir en los papeles, ni en las páginas amarillas; que la mejor publicidad es el plato que nos estamos comiendo. Se diría que el producto es exclusivo. Al menos no alcanzamos a saber su origen. Sí el del vino, porque nos insiste en que hemos de beber vino de Valdevimbre, de León, que hay que hacer patria.
En este ambiente, vamos sacando la información que precisamos para decir lo fundamental sobre la situación actual de Vegacerneja.
Tiempos ha, tenía 48 vecinos. Bien podríamos multiplicar por
