Cabecera Revista Comarcal

LACÉRTIDOS:

LAGARTOS Y LAGARTIJAS

 

Autora: Alicia García Gómez

Lagarto Ocelado. Foto: Larry.
Lagarto Ocelado. Foto: Larry.

Y llega el verano… y en cuanto hace calor salen de sus refugios lagartos y lagartijas que se asolean tranquilos sobre las piedras, cogiendo ese calorcito corporal que necesitan para estar activos, pero... no se si este periodo estival, en algunos de nuestros valles, será del agrado de estos animales, pues por San Juan estuvo bien cerrado de niebla y si hacemos caso de lo que dicen nuestros mayores ¡que lo que haga en San Juan es lo que va hacer por lo menos el resto del estío! estas condiciones no les van a beneficiar para nada.

Doy por supuesto que todos hemos visto lagartijas y a poco que nos movamos por el campo en verano, hay muchas ocasiones para toparse con algún lagarto. Aunque no son muy atractivos físicamente y puedan parecernos seres insulsos, como cualquier bicho viviente tienen “su aquel”, es decir que si les conocemos un poquito más, son más interesantes de lo que aparentan a primera vista… ¡que cosa, oye, eso también ocurre con algunas personas! En fin, vamos a por ellos y al final del artículo que cada cual decida si son o no de su agrado (para serles sincera yo espero que les vean con buenos ojos).

¿Cómo describirlos?

Creo que estaremos de acuerdo en que son animales de cuerpo y cola alargados, con patas bien diferenciadas y que entre su cabeza y cuerpo se puede considerar que tienen un cuello más o menos definido, pero a partir de aquí en lo que se refiere a su apariencia externa vamos a entrar en más detalle.

Su cuerpo aparece recubierto de escamas, pero no son escamas como las de los peces que al tacto están resbaladizas, las de los lacértidos se forman a partir de la epidermis, o sea de la capa más externa de la piel, mientras que las de los peces se originan de la dermis, capa más profunda que la anterior. Las escamas de nuestros animales en cuestión proporcionan aislamiento e impermeabilización a estos seres cuyos ciclos biológicos se rigen por las condiciones climáticas reinantes y su actividad diaria está sometida a la humedad y/o temperatura existentes. Su piel muda periódicamente renovándose así la capa de escamas, ésta se desprende en pequeños trozos de aspecto transparente en los que se puede apreciar el reticulado de las escamas, estos jirones de piel se podrán encontrar en las proximidades de sus refugios o áreas de campeo, siempre y cuando seamos observadores muy meticulosos y con un poco de suerte a nuestro favor.

En cuanto a su anatomía interna, poseen un esqueleto en el que destaca su alargada columna vertebral, diferenciada en las siguientes partes:

—Cervical (o del cuello).

—Dorsal (o del tronco).

—Sacra (o de la pelvis).

—Caudal (o de la cola).

A lo anterior hay que añadir la posesión de unas extremidades anteriores y posteriores bien desarrolladas que terminan en cinco dedos que se prolongan en largas y finas uñas. Todas estas características anatómicas les proporcionan una formidable agilidad en sus movimientos y una gran adaptación a la carrera.

La importancia de la termorregulación.

Son animales de hábitos diurnos y la temperatura ambiente y disponibilidad de horas de sol, no solo influyen en su actividad diaria o estacional sino que también marcan su distribución y abundancia. En la Península Ibérica el clima de la zona norte no es tan extremo como nos pueda parecer para unos animales tan ávidos de calor y se puede decir que hay una buena representación de especies de lacértidos y abundancia relativa de ejemplares de cada especie, eso sí, adaptadas a determinados hábitats (zonas aclaradas, linderos, matorral bajo, roquedos, praderías con muros y sebes y turberas este último en el caso excepcional de la lagartija de turbera que habita en medios encharcados), altitudes y a sus condiciones meteorológicas.

Lagartija de turbera. Foto: Marcelino Fernández.
Lagartija de turbera. Foto: Marcelino Fernández.

Los mecanismos que han desarrollado lagartos y lagartijas para regular su temperatura son por una parte la exposición a los rayos solares para activar su organismo, por ello cuando salen a tomar el sol procuran colocarse de manera que los rayos solares incidan de forma perpendicular sobre su cuerpo para que la eficacia en el asoleamiento sea mayor o dicho de otra manera “para recargar baterías más rápidamente”, mientras que otra técnica es colocarse sobre piedras que ya ha calentado previamente el sol y recoger con su cuerpo el calor que de ellas emana, y en caso de que sufran sobrecalentamiento y hayan adquirido demasiada temperatura, como no sudan (ya que carecen de glándulas sudoríparas) aumentan voluntariamente su ritmo respiratorio y se ponen a jadear con la boca abierta y así es como consiguen ventilar y eliminar el exceso calor.

Algo más sobre ellos.

Llegado el otoño, según disminuyen las horas de sol y van descendiendo las temperaturas diurnas, en estos seres se activa el estado de letargo en el que sus funciones vitales se reducen al mínimo, quedan adormecidos en sus escondrijos y así se mantendrán hasta la primavera, que ya avanzada y si viene soleada y calurosa les devolverá la actividad, entonces los machos salen de sus refugios invernales y empiezan a delimitar su territorio, estas parcelas serán defendidas ante cualquier intruso macho de su misma especie, bien con exhibiciones intimidatorias o en caso de llegar al combate, existe un ritual de encuentros corporales entre contrincantes que evita en la medida de lo posible que queden malheridos.

Lagarto verde macho, en celo. Foto: Larry.
Lagarto verde macho, en celo. Foto: Larry.

El territorio defendido les dará la posibilidad de captar la atención de las hembras y poder copular con ellas, como dato curioso los machos poseen dos órganos copuladores o también llamados hemipenes aunque en el momento del apareamiento solo utilizan uno de estos dos órganos y si usan uno… ¿entonces para que tiene dos? pues parece ser, que como yacen con más de una hembra, van alternando su uso en cada encuentro que acontezca.

Tras el apareamiento, en algunos casos la fecundación puede retrasarse, ya que a veces los espermatozoides pueden quedar almacenados durante un tiempo en unos receptáculos que poseen las hembras, pero una vez se produce la fecundación, comienza la formación del huevo o mejor dicho huevos y ahora voy a un terreno algo más complicado, los lagartos y lagartijas son reptiles y en este grupo aparece ya una característica evolutiva que no tienen los anfibios y es la posibilidad de que sus puestas de huevos puedan prosperar en un medio terrestre sin necesidad de ubicarlos en el agua y de este avance en la evolución se van a beneficiar las aves. Este tipo de huevo es el llamado “huevo amniótico”. ¡No se me asusten, que lo detallo…!

Lagartija Roquera. Foto: Alicia G.
Lagartija Roquera. Foto: Alicia G.

-El huevo a diferencia del de los anfibios, posee ya una cáscara protectora a la vez que porosa, pues a través de ella es posible la circulación de gases respiratorios y vapor de agua que beneficia el desarrollo del embrión en un medio terrestre.

-La albúmina (clara) actúa como una protección añadida a la anterior y además supone un importante reservorio de agua y proteínas.

-Finalmente la yema es la reserva energética ya que proporciona nutrientes para el desarrollo del embrión.

Pues bien, los huevos serán depositados por la hembra, bajo tierra, entre piedras, grietas o vegetación y a partir de ahí se desentiende totalmente de ellos, salvo en el caso de la lagartija de turbera, que los mantendrá en su interior hasta el momento en que se rompan y las pequeñas lagartijillas saldrán del interior de su madre como si fuera un parto pero ahí acaba todo tipo de relación entre madre e hijos y estos últimos se las tendrán que apañar ellos solos.

El tiempo de crecimiento de los embriones de los lacértidos depende de la temperatura ambiental y se cree que a mayor temperatura más rápido va su desarrollo. En verano ya veremos los primeros pequeños descendientes, de aspecto similar al de sus padres salvo en la coloración.

Comer y ser comidos.

Su dieta es principalmente carnívora, se alimentan de insectos, babosas, gusanos y también de las crías y juveniles de otras especies e incluso ¡de la suya propia! y es que esto de poner los huevos y marcharse, hace que no mantengan ningún lazo afectivo ni similar con sus crías.

A su vez, adultos, juveniles y crías son presa de serpientes, aves de presa (en especial del águila culebrera) y de algunos mamíferos carnívoros. Antaño en algunas regiones españolas los grandes lagartos, como el lagarto ocelado, eran consumidos por pastores que cuentan, que su carne es muy gustosa y que les ayudó a quitar muchos momentos de hambre. Sus estrategias para evitar ser comidos son:

El mimetismo o camuflaje, cada especie posee una coloración lo más acorde posible con el medio en el que habita, para pasar más desapercibidos.

Emprender una rápida carrera para esconderse en el refugio más próximo.

La autotomía o capacidad de desprenderse de una parte de la cola, para distraer a su acosador y mientras éste se queda obnubilado mirando a la cola, que durante un breve periodo de tiempo permanece moviéndose por si sola, el lagarto o lagartija en cuestión aprovecharán este despiste temporal de su perseguidor para guarecerse. La ruptura de la cola se produce entre vértebras y lo más asombroso de todo es la capacidad que poseen de regenerarla, completando la parte perdida, eso si, ya si vértebras pero con un soporte cartilaginoso en la porción de cola renovada.

Especies en la comarca.

Lagarto verde macho, en celo. Foto: Larry.
Lagarto verde hembra. Foto: Larry.

Lagartos y lagartijas a día de hoy están dando muchas sorpresas a los que se dedican a su estudio (herpetólogos), ya que son seres de los que queda mucho por saber en cuanto a su distribución en el territorio y los últimos seguimientos detallados están arrojando información, de presencia en unos casos y de ausencia en otros, de especies de lacértidos en áreas que no habían sido visitadas por expertos en este grupo faunístico.

En nuestra comarca parece ser que están presentes las siguientes especies de las que sólo voy a dar breves datos de su coloración en el dorso y lugares donde los podemos encontrar:

Lagarto verde: el macho es de color verde, punteado de negro en el dorso y en época de celo la garganta y los laterales de la cabeza adquieren un color azul intenso, la hembra tiene una coloración también verde pero presentan dos o cuatro líneas longitudinales claras. Viven en lugares donde abunda la vegetación herbácea o arbustiva como prados, linderos, sotos y márgenes de ríos y bosques de hoja caduca.

Escamas de lagarto ocelado. Larry
Escamas de lagarto ocelado. Larry

Lagarto verdinegro: a simple vista es parecido al anterior, pero en el caso del macho aunque el dorso es verde no lo es la cola que es marrón y en época de celo toda su cabeza adquiere un color azul metálico, la hembra es marrón con manchas oscuras. Para vivir le gustan los mismos medios que al lagarto verde.

Lagarto ocelado: bastante más grande que los dos anteriores, machos y hembras son verdes y con manchas negras, pero lo destacable en ellos son las manchas u ocelos azules que presentan en los flancos de su cuerpo. Habitan preferentemente zonas de canchales, muros y arbustos espesos.

Lagartija serrana: los machos son verdes con manchas negras de bordes irregulares y las hembras son pardas y destacan las líneas oscuras a lo largo de su cuerpo dos laterales y una central. Se encuentran por encima de los 1.200 m. de altitud ya que prefieren los pastizales y canchales.

Lagartija roquera: el diseño del macho es muy similar al de la lagartija serrana pero su color es marrón y la hembra se diferencia de la de dicha especie en que la línea central de su cuerpo es más fina. Prefieren vivir a menor altitud que la lagartija serrana y es la especie que más habitualmente nos encontramos en las construcciones y proximidades de nuestros pueblos y taludes de caminos.

Lagartija ibérica: Su coloración puede ir del verdoso al pardo y con reticulado en oscuro, machos y hembras son similares pero estas últimas suelen presentar dos líneas dorsales blanquecinas. Se las puede encontrar en gran diversidad de medios.

Lagartija de turbera: pequeña, de tonos pardos y movimientos lentos. Está adaptada a vivir en lugares húmedos en concreto turberas y borde de hayedos.

Y esto es todo, les deseo un buen verano a estos animalillos y por supuesto a ustedes y el que quiera asolearse como lagartos y lagartijas, recuerde que en nuestro caso ¡hay que usar protección solar!

_______________

Referencias:

Barbadillo, L.J. La Guía de Incafo de los anfibios y reptiles de la Península Ibérica, Baleares y Canarias. Incafo. 1987.

Barbadillo, L.J., Lacomba, J.I., Pérez-Mellado, V., Sancho, V. y López-Jurado, L.F. Anfibios y Reptiles de la Península Ibérica, Baleares y Canarias .Ed. Geoplaneta 1999

Tellería, J.L. Zoología evolutiva de los vertebrados. Ed. Síntesis. 1987

www.herpetologica.org

TEMAS RELACIONADOS

 

Sapos y ranas de nuestra comarca

 

 

 

Cuélebre Binario