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PATRIMONIO VIARIO ROMANO EN LA

MONTAÑA ORIENTAL LEONESA

 

Texto y fotos: Siro Sanz García.

Camino de Fuentes a la Mata de Monteagudo, ladera norte de Peñacorada.
Camino de Fuentes a la Mata de Monteagudo,
ladera norte de Peñacorada.

El estudio de los caminos romanos en la montaña oriental leonesa, no parte de la nada. La postura oficialista ha sido la de negar su existencia o simplemente despachar estas obras atribuyendo ligeramente su origen y factura a la Edad Media. Como si el patrimonio Medieval no fuera digno de mejor trato y conocimiento, sobre todo cuando se refiere a caminos tan notables, utilizados muchos de ellos hasta la primera mitad del siglo XX, única infraestructura de comunicación en el ámbito que nos ocupa.

A. Beltrán ya trató de la frecuentísima reutilización de los caminos romanos durante el Medioevo.

La datación y estudio de estos caminos es tarea ardua para el arqueólogo acostumbrado a las conclusiones más o menos acertadas acerca de los estratos que el devenir histórico ha depositado en los yacimientos objeto de su estudio.

El desconcierto del arqueólogo en los caminos empedrados de montaña es grande. Estas son obras de la necesidad romana, que aprovecha los materiales encontrados in situ, la mayor de las veces, lajas de piedra engastadas sobre la roca madre. Son calzadas fosilizadas en este ambiente tan rústico y pastoril, no enterradas, pues están talladas en la roca y su uso continuado hasta tiempos recientes. Que no espere el citado arqueólogo encontrar aquí las cuatro capas con que Vitrubio describe en el libro VII del Tratado de Arquitectura capítulo I la construcción de pavimentos urbanos de basílicas y templos, más tarde extrapolado a vías y calzadas con demasiada ligereza. Necesitamos una nueva metodología para abordar su estudio.

La muralla de León es un buen ejemplo de lo que tratamos explicar. La Cerca de los cubos ha llegado a nuestros días, expuesta a todos los vientos y no enterrada. Permanece en pie después del ataque de los Germanos, de Almanzor y las distintas corporaciones que han pasado por el Ayuntamiento de León desde el siglo XIX hasta los momentos actuales. Era datada hasta hace poco como obra Medieval, basada esta opinión en la pobreza de los materiales con que había sido construida, simples cantos rodados. De repente se hace la luz y la declaran romana (Diario de León. Jueves 1 de febrero 2007).

Es el prestigio de lo grandioso lo que muchas veces tuerce la buena dirección de una investigación histórica, ocupada a menudo solo en buscar la estatua de Augusto dentro del foro. La arqueología se ha interesado hasta el momento más del espacio urbano y de las importantes vías que unían estas ciudades, siendo así que la montaña quedó marginada y se ignoró que para urbanizar nuestra región antes hubo que someter a cántabros y astures. Algunos de nuestros agrestes caminos empedrados no son la vía Apia ni la Flaminia pero merecen que se les conozca y conserve. Son caminos en origen romanos, y aún se percibe entre sus piedras el eco lejano de nuestra entrada en la historia.

EL ESTUDIO DE LOS CAMINOS EN LA MONTAÑA ORIENTAL SITUACIÓN ACTUAL.

En el párrafo anterior, se ha dado una mínima y breve explicación del estado en que se hallaba el estudio de caminos tan antiguos; se podría decir mucho más pero no menos.

Actualmente se han abierto otras vías de investigación en este estudio, en el que la ausencia de excavaciones, miliarios y otro tipo de restos romanos habían llevado la investigación a un callejón sin salida, que no fuera el cajón de sastre de lo Medieval.

Pico Moro preside la entrada a la garganta del Esla en Cistierna, por donde discurría hacia Valdeburón y Tierra de la Reina la calzada del Esla, de ella parten otras laterales que comunican con la cuenca del Cea.
Pico Moro preside la entrada a la garganta
del Esla en Cistierna, por donde discurría hacia
Valdeburón y Tierra de la Reina la calzada del
Esla, de ella parten otras laterales que
comunican con la cuenca del Cea.

Últimamente el estudio de la documentación medieval sobre todo la anterior al S XIII, aporta una serie de conclusiones muy interesantes que atestiguan la romanidad de algunos de los caminos conservados entre Cistierna y los Picos de Europa.

Es muy interesante la documentación que se refiere a estas vías con palabras como: strata, (calzada), carrale o vía, apoyados por el adjetivo de antiqua.

Entre Aleje y Verdiago tenemos documento del S X, que llama carraria a la que sube de Aleje al Pando, sobre el castro de Verdiago y que por la vega enlaza con la carraria antiqua que no es otra que la del Esla. Corniero exhibe en el S. X carraria antiqua seguramente la que hoy vemos en Primajas. El documento de Sisnando en el S. IX, nombra la Intercisa (término de Villayandre). La forma actual del nombre deriva de intercisa, participio pasivo del verbo latino intercido que significa “separar por corte”. Es el grandioso tajo en la peña que da paso a la calzada en su entrada al Pajar del Diablo, y que ha prestado su nombre a la Vega la Entrecisa.

Esta documentación de la alta Edad Media, afirma la existencia de la vía del Esla y la proyecta a tiempos muy remotos, en los que sólo es explicable por el impulso romano.

Las vías laterales al Esla y que en algunos casos comunican con el Cea, a través de Fuentes de Peñacorada y Ocejo de la Peña no vienen apoyadas por esta documentación. Sin embargo debemos pensar en estas calzadas como contemporáneas de las que ascienden por el valle del Esla y Cea. Convicción que se afirma al contemplar la misma técnica de construcción en unas y otras, como son: cortes en la roca, enormes bloques de piedra formando potentes muros de contención, enlosado con grandes lajas, aun colocadas donde no son necesarias, sobre la roca viva. Estas calzadas transversales forman un magnífico sistema de estrategia romana para someter la zona, mientras que las del Cea y Esla habían de servir a la comunicación en tiempos de paz. El que estas obras llegasen casi intactas hasta nosotros sólo es explicable por las condiciones socioeconómicas de la comarca, retirada y con una economía pastoril-agrícola de subsistencia. Su solidez, en primer y último lugar, ha sido la principal garantía de su conservación.

En estos momentos están en serio peligro de desaparición a causa de: pistas forestales, canteras, concentraciones parcelarias y otros intereses económicos que las abocan a la extinción.

 

RESTOS VIARIOS ROMANOS EN EL CONCEJO DE CISTIERNA

Lo primero que sorprende al estudioso sin prejuicios que se acerque a nuestro municipio, es la abundancia de caminos antiguos conservados.

Sus características, grandes muros de contención, enlosado de piedra, cortes en la peña para hacer la caja. Esta en concreto se dirige a Fuentes de Peñacorada que a lo lejos dormita envuelto en su pasado.
Sus características, grandes muros de contención,
enlosado de piedra, cortes en la peña para hacer la
caja. Esta en concreto se dirige a Fuentes
de Peñacorada que a lo lejos dormita envuelto en
su pasado.

La relación de estos caminos con la vida rústica y pastoril los ha ocultado con el manto de lo cotidiano, impidiéndonos ver la proyección de estas obras a un pasado muy remoto. Nuestros mayores atestiguan, “siempre los vimos”, los arqueólogos añaden “todo lo más son Medievales”. Nosotros decimos después de estudiarlos “señores, son en origen romanos”. Roma se empleó a fondo durante la guerra contra los cántrabros. Peñacorada y los primeros grandes castros que le salieron al paso a la entrada del valle del Esla fueron formidables obstáculos con los que se tuvieron que enfrentar en su progresión hasta Riaño. La táctica cántabra de guerra de guerrillas hizo necesaria una ocupación total del territorio para dominar los puntos altos donde el enemigo se guarecía. Así vemos caminos empedrados que entran por los valles más recónditos de Peñacorada, notables son los que se intuyen por Ambosa y clarísimo el que entra a Campo el Arca por el Sur. Magnífico el que se dirige por Aguadeu a Santo Tomé de Peñacorada. No olvidamos los restos ciclópeos del que comunicaba Valmartino, Quintana de la Peña, Robledo, Monasterio de San Guillermo y la Mata de Monteagudo. ...

 

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