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LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA EN LA MONTAÑA ORIENTAL DE LEÓN

4º CAPÍTULO

LOS SUMINISTROS PARA LOS EJERCITOS

Texto: Ramón Gutiérrez Álvarez

Acebedo
Acebedo, población importante durante la Guerra.
Foto: Miguel Valladares.

Mal comenzó para los habitantes de esta comarca el siglo XIX por tres causas: el hambre, las enfermedades y la guerra.

La llegada del siglo trajo un ciclo de malas cosechas, con notable escasez y carestía de los cereales, que causó más de una hambruna en nuestros pueblos. Por si esto fuera poco, al pago de los diezmos y las alcabalas se unió el aumento de los impuestos provinciales, especialmente el aplicado a todo género de vinos y aguardientes, y la estrecha vigilancia a la que sometió el Estado a los montes comunales, con las denuncias correspondientes por parte de los primeros guardas forestales, impidiendo la provisión de madera, material tan importante en esta comarca y base de las carreterías a Campos.

La enfermedades, a pesar de los efectos beneficiosos de las incipientes vacunas, proliferaron a comienzos del siglo XIX: pestes, cólera, etc.

A empeorar las cosas vino la guerra, desde 1808 a 1814, que ocasionó, entre otros problemas, el alistamiento de las personas más aptas para el trabajo y la ruina de los pueblos por los suministros para los ejércitos. Además, durante la guerra el precio del arriendo de los puertos a los trashumantes bajó notablemente: el concejo de Valdeón, por poner un solo ejemplo, cobró 30.190 reales por este concepto en 1807 y 21.000 reales en 1811.

Este largo preámbulo es imprescindible para comprender mejor las dificultades, a veces insuperables, que padecieron nuestros pueblos para los suministros con destino a los ejércitos acantonados o de paso por nuestra comarca, que dependían, casi en exclusiva, de estas aportaciones.

Hay que tener en cuenta que durante estos seis años hubo que alimentar a los soldados, dotar a los ejércitos de caballos y mantenerlos, efectuar todos los transportes de las tropas en carros, en caballerías o a hombros, a los miembros del 7º Ejército, la Legión 2ª de Castilla, Húsares de Cantabria, Cuerpo Franco Asturiano de Porlier, Voluntarios de León, Ejército Francés, Regimiento de Infantería de Aragón, Regimiento de Zamora, Regimiento del General Black (inglés), Voluntarios de Castilla, 6º Ejército (al mando de Federico Castañón), Regimiento de Iberia, Húsares de León, Regimiento de Tiradores de León, Voluntarios del Marqués de la Romana, Regimientos de Cataluña, Barcelona, Betanzos, Princesa, Segovia, Navia, etc., además de multitud de partidas sueltas de voluntarios y guerrilleros: las de Valmaseda, Espinosa, Vallefueros, Salas, etc., cuerpos todos que, de forma estable o de paso, estuvieron en esta comarca. Quizá con un ejemplo comprendamos mejor el enorme esfuerzo de nuestros antepasados: con motivo del paso por Portilla de la Reina, el año 1810, de las tropas del general francés Sevas, en dirección a Potes, exigió a dicho pueblo la entrega inmediata de 1.550 raciones de pan y carne, 250 raciones de forraje para los caballos y 350 cuartillos de vino. De los cuerpos y regimientos citados, uno de ellos, la sección de Marina del 6º Ejército, estuvo acantonado siete días en Riaño en noviembre de 1811, con más de 500 hombres, caballería, etc.: imaginémonos el coste de su alimentación. Otros regimientos, como el de Porlier, con más de 300 hombres por término medio, residieron de forma permanente en la comarca.

Los desastres de la guera de Goya
De los desastres de la guerra de Goya.

PROTESTAS: No es de extrañar, por tanto, que una comisión de Valdeburón se quejara ante la Junta Suprema de León de la insoportable carga que estaban sufriendo sus pueblos, pues en julio de 1810 habían sido obligados, bajo apremio militar, a pagar a los franceses 15.000 reales mensuales y en octubre de 1812, por orden del Intendente del Ejército, debían aportar 10.800 Kg. de carne al mes. Lo mismo sucedió con Sajambre, pues el año 1811 las tropas francesas, acantonadas en Pontón, exigieron a Sajambre la entrega inmediata de 20.000 reales. No fueron menores las quejas de varios pueblos contra los abusos y rapiñas de Porlier y de los franceses; éstos, en los meses de junio y agosto de 1809 saquearon, entre otros pueblos, a Carande, donde ocasionaron unas pérdidas valoradas en 51.380 reales.

Las requisas de animales, alimentos, dinero y otros bienes fueron especialmente dañosos en esta tierra, que estuvo alternativamente en manos de los franceses, del Marquesito, y de distintas unidades de tropa y guerrilleros. A veces, antes de salir unos, entraban otros, sin dar tiempo a asimilar la nueva situación. En ocasiones no sólo se proveía de alimentos a las tropas de esta comarca, sino también a las de otras lejanas, como aconteció en 1812, cuando de Riaño y Éscaro se llevaron varias vacas para el ejército que luchaba en Astorga.

Las aportaciones de los pueblos y particulares consistían en todo tipo de alimentos, dinero, leña, hierba y pienso para los caballos, bagajes (transportes), y jornales.

EL SISTEMA DE APORTACIÓN: El sistema para recoger las aportaciones que debían realizar los particulares y los pueblos produjo muchos enfrentamientos, pues mientras unos querían que los repartos se efectuasen por el sistema de utilidades (renta), pagando más los que más tuviesen, otros preferían hacerlo de forma que cada pueblo pagase en proporción al número de vecinos (que fue el sistema que, en general, se adoptó), y así vemos por estos años recursos, pleitos, apelaciones y problemas entre los pueblos, sobre todo en el Alto Cea. ...

 

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